9/2/10

El cuadro tradicional del éxito (I)

El problema para la mayoría de las personas que quieren ser exitosas no es que no puedan alcanzar el éxito. El principal obstáculo es que lo entienden mal.

Maltbie D. Babcock dijo: «Uno de los errores más comunes, y el más costoso, es pensar que el éxito se debe a algún genio, a algo mágico o alguna otra cosa que no poseemos».
¿Qué es el éxito? ¿Cómo es? La mayoría tiene un cuadro vago de lo que significa ser una persona de éxito y se parece a algo como esto:
La riqueza de Bill Gates,


el físico de Arnold Schwarzenegger,


(o de Cindy Crawford),


la inteligencia de Albert Einstein,


la habilidad deportiva de Michael Jordan,


las proezas comerciales de Donald Trump,


la gracia y presencia social de Jackie Kennedy,


la imaginación de Walt Disney y


el corazón de la madre Teresa.
Eso suena absurdo, pero está más cerca de la verdad de lo que nos gustaría admitir. Muchos de nosotros visualiza el éxito con parecerse a otra persona. Pero es obvio que usted y yo no podemos ser algo distinto de lo que somos, y especialmente no podemos ser ocho personas. Más importante que esto: no debe desear tal cosa. Si trata de ser como una de esas personas, usted no tendría éxito. Sería una mala imitación de ellos, y eliminaría la posibilidad de ser la persona que usted debe ser.
CUADRO ERRÓNEO DEL ÉXITO
Aun si evita la trampa de pensar que el éxito consiste en ser como otra persona, todavía podría tener un concepto erróneo de lo que es. Francamente, la mayoría de las personas lo malinterpreta. Lo identifican -por error- con algún logro, con alcanzar una meta o cumplir un objetivo.

A continuación enumero los conceptos erróneos más comunes acerca del éxito:
RIQUEZA
Posiblemente, el malentendido más común sobre el éxito es pensar que es lo mismo que tener dinero. Muchas personas creen que si acumulan riquezas, serán exitosos. Pero la riqueza no produce satisfacción ni éxito.
Al empresario John D. Rockefeller, un hombre tan rico que regaló más de 350 millones de dólares durante su vida, se le preguntó una vez cuánto dinero necesitaría para quedar satisfecho. Su respuesta: «Sólo un poco más».

El rey Salomón, del antiguo Israel, de quien no solo se dice fue el hombre más sabio sino también el hombre más rico que haya existido, afirma: «Quien ama el dinero, de dinero no se sacia.Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente».
En el mejor de los casos, la riqueza y lo que esta trae, son cosas fugaces. Por ejemplo, en 1923, un pequeño grupo de los hombres más ricos del mundo se reunieron en el Hotel Edgewater Beach de Chicago, Illinois. Eran la elite de la riqueza y del poder. En aquel tiempo, ellos controlaban más dinero que la cantidad total existente en el Tesoro de los Estados Unidos. Esta es una lista de los que estuvieron allí y lo que a la larga les ocurrió:

Albert Schwab, presidente de la industria independiente de acero más importante: murió en la bancarrota.
Arthur Cutten, el más grande de los especuladores de trigo: murió insolvente en el extranjero.
Richard Witney, presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York: murió poco después de ser puesto en libertad de la prisión de Sing Sing.
Albert Fall, miembro del gabinete de un presidente de los Estados Unidos: se le indultó de la prisión para que muriera en su hogar.
Jess Livermore, el «oso» más grande de Wall Street: se suicidó.
Leon Fraser, presidente del Bank of International Settlements: se suicidó.
Ivar Kreuger, jefe del monopolio más grande del mundo: se suicidó.

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