25/10/09

Akio Morita, un Japón en ruinas, unos miles de yenes e infinita creatividad



Así nació Sony, con Akio Morita, su legendario fundador, quien fue un empresario de sabiduría oriental: "No tema equivocarse. Pero no cometa el mismo error dos veces"

Nacido en 1921 en la ciudad japonesa de Nagoya en el hogar de un fabricante de sake, la inagotable creatividad de Akio Morita le tenía reservado un pedestal destacado entre los hombres de negocios del siglo XX.

Entre los edificios derruidos del Japón de posguerra, en 1946, este ex oficial de marina fundó con un amigo la Tokio Telecommunications Engineering (rebautizada como Sony en 1960) con un capital de apenas 190.000 yenes.

En los sesenta años por venir, su empresa sería una impresionante máquina de innovar. En 1957, lanzó la primera radio de bolsillo. Tres años más tarde, el primer televisor a transistores del mundo.

En los setenta y ochenta, mantuvo su liderazgo en la creación de bienes electrónicos de consumo. De los centros de investigación de Sony salieron el Walkman, el compact-disc (desarrollado en sociedad con Philips) y el televisor Trinitron.

Bajo el liderazgo de Morita, la empresa se expandió geográficamente a los cuatro rincones de la tierra, siendo la primera firma electrónica japonesa en instalar una fábrica en los Estados Unidos. Más adelante, también diversificó sus actividades hacia la industria discográfica con la creación de Sony Music y el cine, con la compra de Columbia Pictures en 1989.

Akio Morita falleció en 1999. ¿Su legado? Una de las marcas más prestigiosas del mundo en la fabricación de artículos electrónicos. Nada mal para un muchacho que había empezado a los 25 años con apenas 190.000 yenes en un país en ruinas.

Pero el impulso innovador de Sony no murió con su fundador. Hoy, la compañía es una jugadora importante en la mayoría de los mercados de bienes de consumo tecnológico. De sus fábricas salen cámaras digitales, televisores, consolas de video juegos, computadoras portátiles y de escritorio, reproductores de mp3 y DVD... La lista es interminable.

En los primeros años del siglo XXI, de la mano de ingeniosas campañas publicitarias, nuevas marcas de Sony se posicionan en lo más alto de los mercados globales. La línea de computadoras Vaio, los televisores Bravia y la célebre PlayStation 2 son algunos de los nuevos íconos de una empresa que se ha convertido en sinónimo de tecnología.

Acerca de Walt Disney



En agosto de 1989 Jill y yo fuimos invitados a una cena empresarial en uno de los hoteles Disney de Orlando.


Nos hallamos sentados al lado de Dick Nunis, quien era en aquel entonces el máximo ejecutivo de Disney en esa ciudad. Dick era jugador de fútbol americano en la Universidad de California del Sur y luego empezó a trabajar con Walt Disney durante los años cincuenta.


Yo quería aprender todo lo posible acerca de Disney, así que le pedí a Dick que me contara sus impresiones directas acerca de ese hombre. “¿Cuáles eran las virtudes o características de Walt Disney que lo hicieron un hombre tan exitoso y singular?”


Afortunadamente, mientras Dick me respondió, tuve el acierto de apuntar sus reflexiones sobre una servilleta. Esas ideas siguen conmigo años después. “Hay muchas virtudes que convirtieron a Walt Disney en un individuo muy especial —dijo Dick—; sin embargo, creo que puedes atribuir su éxito a nueve aspectos fundamentales de su carácter:


“1. Tenía integridad. Podías confiar absolutamente en él.


2. Era creativo y un verdadero visionario.


3. Tenía habilidad administrativa. Sabía cómo sacar lo mejor de la gente.


4. Era un gran motivador. Era como un entrenador; es decir, no fue fácil trabajar para él porque te empujaba hasta el límite, pero ya que habías dado tu mejor esfuerzo, le agradecías el que te hubiera llevado a hacerlo.


5. Estaba dispuesto a jugársela. Tomaba riesgos calculados.


6. Sabía escuchar. Podía aprender de quien fuera.


7. Quería que la gente lo desafiara con sus ideas.


8. Hacía su tarea. Siempre estudiaba los problemas desde distintas perspectivas; los estudiaba, aprendía de ellos y los resolvía.


9. (Y esto es probablemente lo más importante): tenía un compromiso absoluto con la excelencia. Continuamente tendía hacia una calidad intangible conocida como la perfección. Obviamente, la imaginación y la creatividad fueron muy importantes para Walt, y le gustaban las nuevas ideas. Sin embargo, se ponía realmente feliz cuando eras capaz de tomar una idea que ya existía y perfeccionarla, es decir, pulirla hasta que llegara a ser de gran calidad. De hecho, solía decir: ‘No hay nuevas ideas. Tomas una buena idea y la haces mejor’.”


Dick Nunis tenía mucha experiencia directa en esos días en relación con el compromiso total de Walt Disney acerca de la excelencia, cuando se inauguró el parque de Anaheim. Era supervisor de entrenamiento cuando se abrieron las puertas, en 1955.


En aquel entonces, Walt sentía que su propia organización carecía de experiencia en ciertos aspectos que tienen que ver con la operación de un parque de diversiones, así que contrató otros proveedores para encargarse de varios de estos aspectos en Disneylandia, incluyendo la seguridad, la limpieza, los servicios alimentarios, el estacionamiento de autos y el control de la zona.


El problema era que esas compañías no compartían el compromiso que tenía Walt Disney con la calidad. Los trabajadores de limpieza dejaban el parque sucio. Los miembros de seguridad eran maleducados y agresivos. Las personas en cargadas del estacionamiento y del control de área llegaron a gritarles a los clientes, ¡a quienes Walt consideraba sus invitados! Tanto fue su disgusto que despidió a las compañías responsables.


Pat Williams

Dos fallas considerables


Un oscuro profesor universitario tenía una esposa sorda. Su deseo más ávido era perfeccionar un aparato auditivo para que pudiera oír a su esposa, a quien amaba tanto. Dedicó cada dólar disponible y todo momento posible a trabajar en su sueño.

Los libros de historia nos dicen que fracasó en este proyecto, pero distó mucho de ser un fracaso. Alexander Graham Bell fracasó en un objetivo, pero la humanidad se benefició considerablemente, debido a que se dedicó a ver una solución para el problema de alguien más.

Trató de ayudar a uno y falló. En vez de ello, ayudó a millones.

Varios años antes, un inventor alemán llamado Wilhelm Reiss había perfeccionado un dispositivo para trasmitir sonido por alambres.

En realidad, si Reiss hubiera acercado dos electrodos apenas 1/1000 de pulgada, de manera que se tocaran entre sí, hubiera inventado el teléfono. Irónicamente, sin embargo, Reiss puede no haber alcanzado la inmortalidad por el más pequeño de los márgenes.

Su fracaso por un pequeño margen, nos hace preguntarnos qué hubiera sucedido si Reiss hubiera estado trabajando con la misma motivación que Bell. ¿Hubiera sido posible que esos electrodos se tocaran “accidentalmente” entre sí? Jamás lo sabremos.


Abel Cortese


¿Realidad o Percepción?


A veces, para liderar, uno necesita cambiar las percepciones, no la realidad. Considere el caso de Sam Walton.

En 1962, Walton abandonó la red de franquicias de los grandes almacenes Ben Franklin, porque los ejecutivos de su compañía se oponían a las ideas de Walton quien quería experimentar con precios de descuentos y bajos márgenes de ganancia.

Los ejecutivos argumentaban que ninguna empresa podía sobrevivir con tan bajos márgenes de ganancia, en un mercado recesivo como el que enfrentaban.

Ellos hacía mucho que estaban en el negocio y siempre habían trabajado de esa forma. Hoy nadie recuerda a los almacenes Franklin pero todos conocen a Wal-Mart, el negocio que creo Sam Walton y que es hoy la cadena minorista más grande del mundo.

Walton no sólo creo un imperio comercial sino que su ejemplo sirvió de guía y ejemplo a toda una serie de emprendedores y empresas que aprendieron que para alcanzar el éxito, independientemente de la estrategia, primero es necesario creer que es posible alcanzarlo.


Abel Cortese

155 rechazos no lo detuvieron


Cuando Rick Little, a los diecinueve años, quiso iniciar un programa en la secundaria para enseñar a los niños cómo manejar sus sentimientos, cómo manejar los conflictos, cómo tener una idea clara de sus metas y aprender destrezas de comunicación y valores que les ayudarían a llevar vidas más eficientes y plenas, escribió una propuesta y buscó respaldo en mas de 155 fundaciones. Durmió en el asiento de atrás de su automóvil y comió mantequilla de maní con galletas durante casi todo un año.


Pero nunca alcanzó su sueño. Eventualmente la Fundación Kellogg le dio $130,000 (lo que representa cerca de $1,000 por cada “no” que tuvo que soportar). Desde entonces, Ricky su equipo han recaudado más de $100 millones para poner en práctica el Programa Quest en más de 30,000 escuelas de todo el mundo. Cada año, tres millones de niños aprenden importantes destrezas para la vida porque un muchacho de diecinueve años rechazó el rechazo e insistió ha obtener un sí.


En 1989, Rick recibió una donación de $65,000,000, la segunda más grande que se haya otorgado en los Estados Unidos, para crear la International Youth Foundation (Fundación Internacional de la Juventud).

¿Qué hubiera pasado si Rick se hubiera dado por vencido después del centésimo rechazo y hubiera pensado: Bueno, creo que simplemente esto no estaba destinado a hacerse. Qué gran pérdida hubiera sido esa para el mundo y para la mayor razón de ser de Rick.

Abel Cortese


21/10/09

Aprender a fracasar


El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse, decía el conocido estadista e historiador británico Winston Churchill.

Nadie puede decir que no fracasa nunca, o que fracasa pocas veces. El fracaso es algo que va ligado a la limitación de la condición humana, y lo normal es que todos los hombres lo constaten con frecuencia cada día.

Por eso, los que puede decirse que triunfan en la vida no es porque no fracasen nunca, o lo hagan muy pocas veces: si triunfan es porque han aprendido a superar esos pequeños y constantes fracasos que van surgiendo, se quiera o no, en la vida de todo hombre normal. Los que, por el contrario, fracasan en la vida son aquellos que con cada pequeño fracaso, en vez de sacar experiencia, se van hundiendo un poco más.

Triunfar es aprender a fracasar.

El éxito en la vida viene de saber afrontar las inevitables faltas de éxito del vivir de cada día. De esta curiosa paradoja depende en mucho el acierto en el vivir. Cada frustración, cada descalabro, cada contrariedad, cada desilusión, lleva consigo el germen de una infinidad de capacidades humanas desconocidas, sobre las que los espíritus pacientes y decididos han sabido ir edificando lo mejor de sus vidas.

Las dificultades de la vida juegan, en cierta manera, a nuestro favor. El fracaso hace lucir ante uno mismo la propia limitación y, al tiempo, nos brinda la oportunidad de superarnos, de dar lo mejor de nosotros mismos. Es así, en medio de un entorno en el que no todo nos viene dado, como se como se va curtiendo el carácter, como va adquiriendo fuerza y autenticidad.

Sería una completa ingenuidad dejar que la vida se diluyera en una desesperada búsqueda de algo tan utópico como es el deseo de permanecer en un estado de euforia permanente, o de continuos sentimientos agradables. Quien pensara así, estaría casi siempre triste, se sentiría desgraciado, y los que le rodeen probablemente acabarían estándolo también.

Como decía G. von Le Fort, "hay una dicha clara y otra oscura, pero el hombre incapaz de saborear la oscura, tampoco es capaz de saborear la clara". O como decía Quevedo, "el que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos".

Por eso, en la tarea de educar el propio carácter, o el de los hijos, es muy importante no caer en ninguna especie de neurosis perfeccionista.

Porque errores los cometemos todos. La diferencia es que unos sacan de ellos enseñanza para el futuro y humildad, mientras que otros sólo obtienen amargura y pesimismo. El éxito, volvemos a repetir, está en la capacidad de superar los tropiezos con deportividad.

Da pena ver a personas inteligentes venirse abajo y abandonar una carrera o una oposición al primer suspenso; a chicos o chicas jóvenes que fracasan en su primer noviazgo y maldicen contra toda la humanidad; a aquellos otros que no pueden soportar un pequeño batacazo en su brillante carrera triunfadora en la amistad, o en lo afectivo, o en lo profesional, y se hunden miserablemente: el mayor de los fracasos suele ser dejar de hacer las cosas por miedo a fracasar.

  
Zig Ziglar

Cuáles son las labores que más felicidad proporcionan



Un estudio arrojó llamativas conclusiones sobre el grado de satisfacción que otorgan las profesiones. Quiénes son los que trabajan con más entusiasmo y quiénes, los más quejosos

El National Opinion Research (NORC) de la Universidad de Chicago publicó en su sitio web un estudio en el que destaca que las personas que realizan una labor de servicio a los demás son las más felices; y entre ellas, los sacerdotes y pastores son los más felices y satisfechos de todos.

Este estudio realizado durante más de tres décadas (1972 - 2006) entre más de 27 mil personas, demuestra que en Estados Unidos, después de quienes ejercen alguna labor de liderazgo religioso, los fisioterapeutas, bomberos, administradores del sector de la enseñanza, pintores, escultores y artistas, profesores y autores son quienes más satisfacción tienen en su labor.

"Esperábamos que los trabajos más prestigiosos fueran los que proporcionaran más satisfacción y felicidad pero las profesiones mejor clasificadas son las que implican cuidado y ayuda a los demás", explica Tom Smith, director general de NORC.

"Mi trabajo me permite dar ayuda a otras personas y a verlos progresar tanto en lo espiritual como en lo personal", afirmó el Padre Mayo, uno de los sacerdotes que participó de esta gran encuesta.

De otro lado, los abogados, médicos y banqueros, que podrían ser consideradas como las profesiones más satisfactorias por algunos debido a los elevados ingresos que por lo general perciben las personas que realizan estas labores, no tienen la felicidad asegurada. Sólo el 58 por ciento de los médicos y el 52 por ciento de los abogados se declararon muy satisfechos con su labor profesional.

El estudio también demuestra que los camareros y cajeros son quienes menos satisfechos están con su labor.



La actitud de la mula


Se cuenta de  cierto campesino que tenia una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula  cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del  animal, y corrió para ver lo que ocurría.

Le dio pena ver a su fiel  servidora en esa condición, pero después de analizar  cuidadosamente la  situación, creyó que no había modo de salvar al pobre animal, y que  más valía sepultarla en el mismo pozo.

El campesino llamó a  sus vecinos y les contó lo que estaba ocurriendo y los enlisto para  que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo para que no continuara sufriendo.


Al principio, la mula se puso histérica.

Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban  paleando tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente. A la mula se le  ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre su lomo.

¡ELLA DEBÍA SACUDIRSE Y SUBIR SOBRE LA TIERRA!

Esto hizo la mula palazo tras palazo.


SACÚDETE Y SUBE. Sacúdete y sube. Sacúdete y  sube!! Repetía la mula para alentarse a sí  misma.

No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la situación, la mula luchó contra el pánico, y continuó SACUDIÉNDOSE Y SUBIENDO. A sus pies se  fue elevando de nivel el piso. Los hombres, sorprendidos, captaron la estrategia de la mula, y eso los alentó a continuar paleando. Poco a  poco se pudo llegar hasta el punto en que la mula cansada y abatida  pudo salir de un brinco de las paredes de aquel pozo.

La tierra  que parecía que la enterraría, se convirtió en su bendición, todo por la manera en la que ella enfrentó la adversidad.



Abel Cortese

El picapedrero



Una de las metáforas globales más capacitadoras que me han ayudado en los momentos difíciles es una historia compartida por muchos oradors en el tema del desarrollo personal.

Se trata de la sencilla historia de un picapedrero.

¿Cómo puede un picapedrero abrir un gigantesco canto rodado? Empieza por utilizar un enorme martillo con el que golpea la roca granítica con toda la fuerza que puede. La primera vez que la golpea no le hace ni una muesca, no le arranca ni un trocito, nada. Retira el martillo y vuelve a golpear una y otra vez, 100, 200, 300 veces, sin producir áuna sola grieta.

Después de tanto esfuerzo, la roca no muestra ni la más ligera grieta, pero él sigue golpeándola. A veces, pasa gente a su lado y se ríe de su persistencia, cuando es evidente que sus acciones no están teniendo el menor efecto. Pero un picapedrero es muy inteligente.

Sabe que, por el hecho de no ver resultados inmediatos de las acciones que realiza, eso no quiere decir que no se esté haciendo ningún progreso. Continúa golpeando la roca en diferentes puntos, una y otra vez, y en algún momento, quizá cuando lleve 500 o 700 golpes, o en el que hace 1.004, la piedra no sólo se astilla, sino que se abre literalmente por la mitad.

¿Ha sido ese único y último golpe el que ha abierto la piedra?


Desde luego que no. Ha sido la presión constante y continua que ha aplicado al desafío al que se enfrentaba. Para mí, la aplicación consistente de la disciplina es el martillo capaz de romper cualquier canto rodado que esté impidiéndole el paso por el camino de su progreso.

Anthony Robbins

Ahora lo entiendo...



Siendo niño pertenecí al Movimiento Scout. Ahí nos enseñaban, entre otras cosas, la importancia de la «Buena Acción» que consistía en realizar todos los días actos generosos y nobles, como recoger algún papel en la calle y botarlo en la papelera, ayudar en la casa a lavar platos, cuidar la fauna y la flora, ayudar a alguna persona anciana o impedida a cruzar la calle, etc. Me gustaba mucho cumplir esa tarea.

Un día caminaba por una calle de la ciudad de Coro y vi a un perro tirado en plena vía sin poder moverse. Estaba herido, un carro lo había atropellado y tenía rotas las dos patas traseras, los vehículos le pasaban muy de cerca y mi temor era que lo mataran porque era imposible que él solo pudiera levantarse.

Vi allí una gran oportunidad para hacer la «Buena Acción» y como buen Scout  detuve el tráfico, me dispuse a rescatar al perro herido y ponerlo a salvo para entablillarle las patas. Yo nunca había entablillado a nadie pero el «Manual Scout» decía cómo hacerlo. Con mucho amor y entrega me acerqué, lo agarré pero me clavó los dientes en las manos. Inmediatamente me llevaron a la Sanidad y me inyectaron contra la rabia, aunque la rabia por la mordida no se me quitó con la vacuna.

Durante mucho tiempo no entendí por qué el perro me había mordido si yo sólo quería salvarlo y no hacerle daño, no sé que pasó y no me lo pude explicar. Yo quería ser su amigo, es más, pensaba curarlo, bañarlo, dejarlo para mí y cuidarlo mucho. Esta fue la primera decepción que sufrí por intentar hacer el bien, no lo comprendí. Que alguien haga daño al que lo maltrata es tolerable, pero que trate mal a quien lo quiera ayudar no es aceptable.

Pasaron muchos años hasta que vi claro que el perro no me mordió, quien me mordió fue su herida; ahora si lo entiendo perfectamente.

Cuando alguien está mal, no tiene paz, está herido del alma y si recibe amor o buen trato: ¡Muerde! Pero él no hunde sus dientes, es su herida la que los clava.

Comprende el malestar de las personas que te rodean. Cuando alguien te grita, te ofende, te critica o te hace daño no lo hace porque te quiere mal sino porque está herido, está herido del alma, se siente mal o algo malo está pasando por su vida. No te defiendas ni lo critiques, mas bien compréndelo, acéptalo y ayúdalo. Ahora lo entiendo.

Padre Ricardo Bulmez

Afrontar el Sufrimiento




En tiempos de Buda, murió el único hijo de una mujer llamada Kisagotami. Incapaz de aceptar aquello, la mujer corrió de una persona a otra en busca de una medicina que devolviera la vida a su hijo. Le dijeron que Buda la tenía.

Kisagotami fue a ver a Buda, le rindió homenaje y le preguntó:

"¿Puedes prepara una medicina que resucite a mi hijo?"


"Conozco esa medicina"
-contestó Buda-. "Pero para prepararla necesito ciertos ingredientes".

"¿Qué ingredientes?"
-preguntó la mujer, aliviada.

"Tráeme un puñado de semillas de mostaza"
-le dijo Buda.

La mujer le prometió que se las procuraría, pero antes de que se marchase, Buda añadió:

"Necesito que las semillas de mostaza procedan de un hogar donde no haya muerto ningún niño, cónyuge, padre o sirviente".


La mujer asintió, y empezó a ir de casa en casa, en busca de las semillas. En todas las casas que visitó, la gente se mostró dispuesta a darle las semillas, pero al preguntar ella si en la casa había muerto alguien, se encontró con que todas las casas habían sido visitadas por la muerte; en una había muerto una hija, en otra un sirviente, en otras el marido o uno de los padres.

Kisagotami no pudo hallar un hogar donde no se hubiera experimentado el sufrimiento de la muerte. Al darse cuenta de que no estaba sola en su dolor, la madre se desprendió del cuerpo sin vida de su hijo, y fue a ver a Buda, quien le dijo con gran compasión:


"Creíste que sólo tú habías perdido un hijo; la ley de la muerte es que no hay permanencia entre las criaturas vivas".

20/10/09

La educación como pilar del desarrollo social y económico


Los cambios que se generan hoy en día en el mundo desarrollado hacen cada vez más importante el componente intelectual en la formación de la fuerza laboral. No es suficiente ya con que un país cuente con una población con niveles de alfabetización relativamente bajos y formada en la utilización de las destrezas manuales.

De hecho, como ha revelado el estudio de Shoshana Zuboff, el advenimiento de la era informática hace que progresivamente “las respuestas físicas inmediatas deban ser reemplazadas por un proceso de pensamiento abstracto y creativo en el que se consideran opciones, en el que se hacen selecciones y luego se traducen a los términos de los sistemas de información” (The Age of the Smart Machine).

En The Work of Nations (1991), Robert Reich analiza la creciente importancia de la capacidad del manejo de símbolos, de la capacidad de abstracción, en una sociedad que cada vez más se desplaza hacia la producción de servicios. Según Reich, los trabajadores que se requieren hoy en día y los que pueden contar con salarios crecientes, son los que desarrollen la capacidad para usar el conocimiento y la imaginación, aquellos que estén en condiciones de agregar valor a los bienes y servicios en cuya producción participan. A éstos, Reich los denomina los “analistas simbólicos” y son los que tienen gran demanda en la economía mundial.

Los productores rutinarios (a los que Reich denomina “antiguos soldados de infantería del capitalismo”), aquellos vinculados al trabajo en línea de montaje, son los más vulnerables tanto a la automatización como a la competencia extranjera. En situación ligeramente más ventajosa están los proveedores de servicios personales, cuya formación requiere de mayor educación y disciplina.

En la obra de investigación ‘¿QUIÉNES PROSPERAN?’, Lawrence Harrison aporta su visión acerca de la cuestión educativa y su relación con el desarrollo:

“Los problemas cualitativos de nuestra escuela primaria y secundaria son objeto de intensos y permanentes debates, y esto es muy positivo. Mi principal inquietud no se refiere a los métodos de enseñanza de las matemáticas, la lengua o las ciencias naturales o sociales, aunque sin duda importan mucho. Lo que me preocupa son los valores y las motivaciones: cómo desarrollar una mejor apreciación de la fundamental importancia de la educación para nuestro futuro, y cómo inculcar a nuestra juventud el valor del trabajo, del logro, de la creatividad y del sentido comunitario.

“Concuerdo enteramente con un sabio comentario de Amitai Etzioni: ‘La idea de que es posible incorporar más matemáticas, más lengua, más historia en niños que aún no saben controlar sus impulsos, postergar sus gratificaciones o concluir las tareas que han iniciado, es en verdad muy necia. El primer deber de las escuelas tendría que ser complementar la labor de la familia en cuanto a la formación del carácter’.

A su vez, el célebre futurólogo Alvin Toffler, el hombre que logró predecir algunas de las principales características del fin del siglo XX y del comienzo del XXI, ahora advierte que varias de las instituciones básicas de la sociedad han sido superadas por la realidad.

En el tope de su ranking de la obsolescencia, Toffler menciona con preocupación el sistema educativo, porque -sostiene- las escuelas de hoy fueron pensadas hace 200 años para las fábricas de la Revolución Industrial y no preparan a los jóvenes para la nueva economía. "Sin instituciones públicas de avanzada no puede haber desarrollo económico avanzado", subraya.

Hay que aprender para el mañana y pensar en la educación más allá de la escuela. Los conocimientos de los chicos de hoy sólo en una pequeña parte son aportados por la escuela. Por lo tanto, más gente debe participar del sistema educativo y los medios deben motivar para la educación.

En la sociedad de la “primera y segunda ola”, basada en la producción de bienes, tenía sentido la definición de economía como la ciencia de la administración de los recursos escasos. Pero en esta etapa ya no se trata de recursos escasos, sino del conocimiento, que es un bien ilimitado.

Recientemente, en una conferencia dada en Venezuela, Toffler afirmó con audacia: “quiero sugerirles que le dediquemos menos tiempo a hablar del futuro de la economía y más tiempo a hablar de la economía del futuro".

Parte del "trauma" del paso de la Educación Secundaria a la Educación Superior, es el cambio de paradigma del "conocimiento" al del "pensamiento", de la memoria al razonamiento, de la sumisión al principio de autoridad al ejercicio de la autonomía, es decir, de la libertad [lo cual presupone o implica responsabilidad]. Los alumnos han sido entrenados para "almacenar y procesar datos" [cosa que las máquinas hacen mucho más rápido y mejor] y no para "pensar" qué hacer con ellos.

Por otro lado, en la coyuntura actual, impera el principio de Transitoriedad, esto es, el acortamiento de los períodos de obsolescencia de los conocimientos. Esto quiere decir que, a pesar de los esfuerzos que despleguemos en el presente, lo más probable es que una buena parte de los conocimientos que impartamos a los futuros educadores hayan quedado ya obsoletos o estén en vías de serlo en el momento en que empiecen a ejercer la docencia.

La única alternativa es empezar a asumir esta proyección como un supuesto fundamental del marco teórico subyacente al plan de estudios y orientar una buena parte de nuestros esfuerzos a hacer énfasis no tanto en los contenidos como en el proceso mismo de adquisición de estos contenidos de manera autónoma.

Completamente en línea con este pensamiento se encuentra el enfoque de UNESCO. La agenda de Compromiso "Libertad creadora y desarrollo humano en una cultura de paz", aprobada por aclamación en la Reunión Internacional de Reflexión sobre los nuevos roles de la Educación Superior, convocada por la UNESCO (Caracas, mayo de 1998) reconoció como el mayor reto de la educación secundaria y superior, en los próximos años, su contribución a "la construcción y redefinición de un nuevo pensamiento capaz de identificar los términos de un proyecto social compatible con las exigencias que derivando la necesidad de superar las marcadas desigualdades sociales, integrando a los pueblos como actores de su propia legitimidad".

Por las anteriores razones y frente a los cambios que están ocurriendo, la UNESCO resume así el triple desafío de la Universidad de cara al siglo XXI:

* Su modernización, tanto estructural como curricular.

* La adaptación de la enseñanza a las exigencias de las sociedades latinoamericanas, asumiendo nuevas concepciones del aprendizaje y la necesidad de estrategias prioritarias para los estratos de población más carente.

* El apoyo al desarrollo de un sistema que ofrezca educación a lo largo de toda la vida, teniendo un rol más protagónico y activo en la retroalimentación y la transformación del conjunto del sistema educativo para mejorar su actual calidad y equidad.

La espiritualidad del éxito



"Tengo más problemas con D.L. Moocly que cualquier otra persona que conozco".
—D. L. Moody,  líder religioso (1837-1899)
        
Cuando las personas oyen por primera vez la frase “el éxito no es lógico”, parecen confundidas y me preguntan qué quiere decir. Para entender completamente su significado, primero debemos comprender lo que significa ser “lógico”. Lo lógico” es la opinión de la mayoría. Es lo que la mayoría de la gente cree que tiene sentido, pero en realidad es un punto de vista subjetivo basado en tiempo y lugar. En Estados Unidos, la gran mayoría de los habitantes terminan quebrados, lo que hace que esa “lógica” resulte ilógica, al menos para las personas que han alcanzado el éxito.
 El éxito no se trata de devorarse unos a otros, ni de la supervivencia del más fuerte. Ese no es el éxito verdadero. No perdura. Y no nos hace sentir bien. Le enseñaré lo que yo denomino éxito cuántico: un triunfo auténtico, profundo y duradero basado en las leyes naturales. Estas leyes no tienen nada que ver con empujar, controlar, manipular o herir a otros. Este éxito es natural. Fluye. Nos hace sentir bien y es genuino.

La base de cada concepto que le enseñaré es la siguiente: el éxito no está en lo que usted hace, sino en lo que es. El éxito no está en el hacer, está en el ser. Por lo tanto, no es sólo físico y mental. También es espiritual.

El verdadero éxito externo es simplemente un reflejo del éxito interno.
Para que una persona esté entera, debe estarlo física, mental y espiritualmente. Si alguno de estos tres aspectos, entonces la persona no estará completa y eso producirá consecuencias. Dado que el auténtico éxito es simplemente un reflejo de la persona, también debe ser entero: física, mental y espiritualmente. Si no es así, no nos hará sentir bien. No será auténtico. ¡Y no durará!

Si yo estuviera frente a usted en este mismo instante, comenzaría la capacitación diciendo: “¿Así que usted quiere ser exitoso? ¿Quiere cambiar su vida? ¿Está seguro?” Le haría esta pregunta porque una de las cosas más llamativas que he observado al capacitar a miles de personas en las últimas décadas es que las personas quieren cambiar sus vidas, pero no quieren cambiar (sus vidas). Sí, ya sé que suena ridículo, pero es ridículamente cierto. Uno lo oye decir todo el tiempo: “Si tuviera más dinero, mi vida sería diferente", “Si trabajara por mi cuenta, ganaría lo que merezco”, “Si tuviera otro trabajo, otra pareja, otro ambiente, si, si, si..."

Las personas creen que un cambio externo cambiará sus vidas. Si eso fuera cierto, entonces el 75% a 85% de los que ganan la lotería no se encontraría en quiebra nuevamente al cabo de 5 a 10 años. Esos individuos no obtuvieron un triunfo verdadero y perdurable simplemente ganaron dinero. Por eso su riqueza es una experiencia efímera. El éxito no se logra mediante cambios externos.


PARA REFLEXIONAR
¡El éxito no está en el hacer, sino en el ser!   
¡Las personas quieren cambiar su vida, pero
no quieren cambiar (sus vidas)!
A llegar a los sesenta y cinco años de edad, el 93 por ciento de la población está muerta o en total quiebra y requiere de la piadosa ayuda financiera de familiares y amigos, o de la seguridad social, para cubrir sus necesidades básicas. En Estados Unidos, el país más grande del mundo en lo que se refiere a las oportunidades y luego de cuarenta a cincuenta años de trabajo arduo, el 93 por ciento de la gente alcanza la... ¡POBREZA!

Esto lo afirma un estudio del año 1990 realizado por el Departamento de Estadísticas Laborales y Cuadros de Mortalidad de dicho país, en referencia a lo sucedido a las personas entre los veinticinco y los sesenta y cinco años de edad.

No sé a ustedes, pero a mí me contaron una historia totalmente diferente. Me inculcaron de muchas maneras distintas que la clave para tener éxito consistía en tener una buena educación y en iniciar un pequeño negocio, o en trabajar para una buena empresa, ser un trabajador leal y escalar posiciones en la jerarquía corporativa. Al final del camino, recibiría una pensión o tendría ahorros suficientes como para vivir un retiro confortable. Obviamente esa historia no es real; si no, ¿por qué existe tanta gente que a duras penas sobrevive durante esa etapa?
Y como si apellas sobrevivir no fuera suficientemente malo, tenga en cuenta estos datos:
1. Son menos los hombres que tienen un capital de 100 dólares a los 68 años, luego de años de trabajo, que a los 18 años. (Denby’s Economic Tables, 1990)
2. Ochenta y cinco de cada cien personas no tienen 250 dólares en electivo cuando se jubilan (Administración de la Seguridad Social, 1990).
3. Más de un tercio de todos los ciudadanos mayores viven por debajo de la línea de pobreza que establece el gobierno nacional (Censo EE.UU, 1990)
4. Dos millones doscientos cincuenta mil ciudadanos mayores pierden el derecho a su seguridad social porque deben continuar trabajando (Administración de la Seguridad Social, 1990).
¿Es verdad? Sí, y las fuentes son, lamentablemente, muy respetables. Los resultados están a la vista. Usted tiene un 93 por ciento de probabilidad de acabar muerto o en quiebra si hace lo que a mí, y probablemente a usted, nos enseñaron. En una época pensaba que era un gran engaño perpetrado por las grandes empresas para mantener a las personas en el nivel de empleados y así cubrir las necesidades de personal para la oficina y la línea de montaje.
La buena noticia es que, ahora que conoce los resultados, no tiene por qué convertirse en víctima. Puede cambiar su vida y el resultado de la misma cambiando lo que usted sabe.
Lamentablemente, muchas personas pasan por la vida sin cuestionarse lo que creen saber. Desde el momento en que nacemos, nuestra mente, c funciona de manera muy parecida a una computadora, está programada para creer ciertas cosas. A medida que crecemos, formulamos nuestras creencias y acciones en función de lo que sabemos. Al igual  que una computadora, nuestra mente sólo puede devolver la información que recibió originalmente. ¡Y si la información recibida es errónea, el resultado será desastroso!

La modelización no exige pensar: exige hacer. Aquí es donde se valora la pereza. Si otra persona logró el resultado que usted desea, sea lo suficientemente perezoso como para hacer exactamente lo mismo y obtendrá los mismos resultado. Esto es “pereza inteligente”. Una vez que haya hecho eso, puede experimentar una depuración del proceso para obtener un mejor resultado. Pero sólo puede hacer eso una vez logrado el resultado positivo inicial, no antes. La razón es que una vez que va lo haya logrado comprenderá las partes esenciales de la fórmula del éxito. Entonces, si obtiene un resultado menor que el deseado, también sabrá por qué.
Espero que pueda apreciar por qué el éxito no es lógico. Para resumir todo lo dicho aquí, para tener éxito hay que ser tonto y holgazán. ¡Apuesto a que nunca antes lo oyó expresado así!

Vincent M. Roazzi

Atrapar los tesoros del conocimiento




Hay una palabra que merece reflexión, y esa palabra es atrapar. Las grandes ideas se presentan de forma fugaz y caen fácilmente en el olvido. Esto también puede aplicarse a los buenos momentos que hacen que la vida merezca ser vivida. Por eso es tan importante aprender a atrapar las cosas que realmente interesan.

Primero, aprenda a captar los momentos especiales. Utilice una cámara. Haga un buen número de fotografías. La facultad para captar un acontecimiento en una fracción de segundo es un fenómeno del siglo
XX. Y qué fácil es considerar a los fenómenos como elementos garantizados!

Permítame que cuente una reciente experiencia. Durante los últimos tres años me han invitado a dar unas conferencias en Taiwan. En mi último viaje para unos cursillos de fin de semana había unas mil personas en el auditorio, ¿adivinan cuantas cámaras había en toda la sala? Efectivamente. ¡Mil cámaras! Cada uno había traído su cámara para captar esos momentos, los nuevos amigos, las nuevas experiencias. Al final de la conferencia pasaba una gran parte de mi tiempo posando para las fotografías.


¿Ha visto alguna vez fotos de hace varias generaciones? Por desgracia se conservan relativamente pocas. Pero ¿no sería maravilloso disponer de suficientes fotografías que nos contasen la historia de cómo era la vida realmente hace cien años? De manera que deje su indiferencia. Asegúrese de guardar su historia completa en un tesoro compuesto de fotografías y vídeos.


Otra manera de atrapar el conocimiento es tener una biblioteca personal. No me refiero a esos libros que el decorador dispuso porque hacían juego con el resto de los muebles. Me refiero a aquellos libros cuyas hojas están bien marcadas y repasadas, los que usted ha elegido y estudia y subraya de continuo; libros con notas escritas al margen; libros que le ayudaron a moldear su filosofía sobre los valores de la vida. Éstos son un verdadero tesoro que merece la pena atrapar.


Hoy en día, con nuestro más amplio concepto de la comunicación, yo incluiría también como tesoro los audios y videos con los que formamos nuestro carácter para una vida mejor. Serán también una herencia especial para nuestros hijos.


Finalmente, querrá atrapar todo el conocimiento que adquiera según va viviendo su vida. Por eso, le animo a que, como aprendiz serio de la riqueza y la felicidad, utilice un diario como el centro de recogida de todas las ideas que se crucen en su camino. De esta forma, el diario se convertirá en un tesoro increíble de ideas empresariales, sociales, culturales, ideas sobre inversiones, sobre maneras de vivir. ¿Se imagina lo que puede valer todo eso? Desde luego, esa clase de herencia es mucho más valiosa que su anticuado reloj.

Jim Rohn

Acerca de la Pasión




Una teoría, que durante muchos años tuvo gran aceptación popular, proponía la idea de que los individuos que se salen de lo común están dotados de cerebros de mayor tamaño que la gente normal. Pero algunos experimentos en los que se pensó, de hecho, el cerebro de varias personas prominentes, demostraron que no había diferencias con respecto al peso medio de las personas más comunes.


A menudo se ha considerado que una mejor educación podría explicar la diferencia. Sin embargo, ni Einsten, que revolucionó la forma de pensar en la física, ni Von Braun, que fue el pionero en la exploración espacial, obtuvieron título de doctor. Muchos de nuestros más grandes artistas, de nuestros mejores ejecutivos de negocios, empresarios, granjeros y filósofos, tienen una educación formal limitada. De hecho existe un verdadero problema en la cuestión de la educación formal. La gente se queda muy tranquila pensando que, por el mero hecho de que les den un titulo, que no es más que un pedazo de papel, tienen el éxito asegurado.


Un científico, ganador reciente del premio Nobel de Química, dijo:


"Estoy totalmente obsesionado con la química. Es mi vida. Vivo para lograr explicar la naturaleza de la materia".

Esta obsesión o entusiasmo es lo que explica su éxito.


La cantidad de entusiasmo que tenemos, en potencia, todos nosotros, es ilimitada. Todos tenemos la posibilidad de hacer uso de la cantidad de entusiasmo que queramos. Si nos entregamos con poca fuerza, el resultado que obtendremos será pequeño. Pero si ponemos mucha energía en lo que hagamos, lograremos grandes éxitos. Uno consigue lo que quiere en proporción directa al entusiasmo que se pone en lo que se hace.

Un gran éxito siempre está acompañado por un gran entusiasmo.
Por el contrario, los fracasos siempre suelen estar unidos a la falta de entusiasmo.


Robert Singer

Cómo cultivar su potencial


El novelista H. G. Wells sostuvo que la riqueza, la notoriedad, la posición y el poder no son de ningún modo una medida para el éxito. La única medida verdadera del éxito es la relación entre lo que podríamos haber sido y lo que hemos llegado a ser. En otras palabras, el éxito viene como resultado de la manera en que cultivamos nuestro potencial.

Se ha dicho que nuestro potencial es lo que Dios nos ha regalado, y lo que hacemos con él es nuestro regalo a Dios. Pero al mismo tiempo, nuestro potencial es probablemente el recurso sin utilizar más grande que tenemos. Henry Ford señaló: «No hay hombre viviente que no pueda hacer más de lo que piensa que puede».

Tenemos un potencial casi ilimitado, sin embargo, son muy pocos los que procuran alcanzarlo. ¿Por qué? La respuesta es: Podemos hacer cualquier cosa, pero no podemos hacerlo todo. Muchas personas dejan que quienes le rodean decidan su agenda en la vida. Como resultado, nunca se dedicarán realmente a su objetivo en la vida. Se convierten en personas de muchos oficios -expertos en ninguno- en lugar de enfocarse en uno solo.

Si esto lo describe mejor de lo que le gustaría, probablemente esté listo para dar los pasos para hacer un cambio. A continuación hay cuatro principios que lo pondrán en el camino para cultivar su potencial:

1.   Concéntrese en una meta principal

Jamás nadie ha alcanzado su potencial dividiéndose en veinte direcciones distintas. Alcanzar su potencial requiere enfoque. Por eso es importante que descubra su propósito. Una vez ha decidido dónde enfocar su atención, entonces debe decidir a qué cosas debe renunciar para alcanzarlo. Esto es fundamental. No puede haber éxito sin sacrificio. Las dos cosas van de la mano. Si quiere lograr poco, sacrifique poco. Si quiere lograr grandes cosas, esté dispuesto a sacrificar mucho.

2.   Concéntrese en un mejoramiento continuo

A David D. Glass -principal oficial ejecutivo de las tiendas Wal-Mart- le preguntaron a quién admiraba más. Respondió que a Sam Walton, fundador de Wal-Mart. Destacó: «Desde que lo conocí, nunca hubo un día en su vida que no mejorara en algún sentido».

La dedicación a un progreso continuo es la clave para alcanzar su potencial y tener éxito. Cada día usted puede ser un poco mejor que ayer. Esto lo coloca a un paso más cerca de su potencial. También encontrará que lo que obtiene como resultado de su crecimiento no es tan importante como lo que usted llega a ser a lo largo del camino.

3.   Olvide el pasado
Mi amigo Jack Hayford, pastor de Church on the Way [Iglesia del Camino], de Van Nuys, California, comentó: «El pasado es un asunto muerto, y no podemos impulsarnos hacia el mañana si lo llevamos a cuestas». Desdichadamente, eso es lo que muchagente hace. Y como resultado, nunca progresan.

Me gusta la actitud de Cyrus Curtis, ex propietario del Saturday Evening Post. En su oficina tenía un letrero que decía: «El ayer terminó anoche». Era un recordatorio para  él y para sus empleados de que el pasado había quedado atrás y que debían mirar solo hacia adelante.

Quizás usted haya cometido muchos errores o haya tenido un pasado con muchos obstáculos y especialmente difícil. Ábrase camino a través de ellos y avance. No permita que el pasado le impida alcanzar su potencial.

Si necesita inspiración, piense en personas que vencieron obstáculos aparentemente insuperables, como Booker T. Washington. Booker nació en esclavitud, y se le negaron los recursos que la sociedad blanca tenía a su disposición, pero él nunca permitió que esto le impidiera buscar su potencial. Fundó el Instituto Tuskegee, y la National Black Business League [Alianza Nacional para Asuntos de los Negros]. Washington dijo: «Aprendí que el éxito debe ser medido no por la posición que uno haya alcanzado en la vida sino por los obstáculos que se hayan superado tratando de tener éxito».

Piense en Hellen Keller, quien perdió la vista y la audición a los diecinueve meses de edad. Venció sus graves incapacidades, logró graduarse del Colegio Radcliffe, se hizo escritora, una reconocida conferencista, y heroína para las personas ciegas.

Piense en Franklin Delano Roosevelt. En 1921, a los treinta y nueve años, sufrió de una caso grave de poliomielitis que lo dejó inválido y sumido en un terrible sufrimiento. Nunca más pudo caminar sin ayuda. Pero esto no le impidió avanzar en la búsqueda de su potencial. Ocho años después fue gobernador de Nueva York, y en 1932, fue elegido presidente de los Estados Unidos.
 

Sin duda usted puede pensar en otras personas que han vencido tragedias o errores del pasado para alcanzar su propio potencial. Quizás hasta conozca a alguien que luchó contra la adversidad hasta alcanzar el éxito. Permita que ellos le inspiren. No importa lo que haya tenido que enfrentar en el pasado, usted tiene el potencial para vencerlo.

4.   Concéntrese en el futuro
Yoghi Berra, miembro del Salón de la Fama del Béisbol, dijo: «El futuro no es lo que
solía ser».
Aunque quizás esto sea cierto, es todavía el único sitio adonde podemos ir. Su
potencial está delante de usted, así tenga ocho, dieciocho, cuarenta y ocho u ochenta años.
Todavía tiene espacio para mejorar. Mañana usted puede ser mejor de lo que es hoy. Como dice el proverbio: «El que no mira hacia adelante, se queda atrás».

David Schwarz

19/10/09

Acerca del Cambio

 


Bob Biehl, en su libro Increasing Your Leadership Confidence, escribió:

«Un cambio puede tener sentido desde el punto de vista lógico y aun conducir a la ansiedad en la dimensión psicológica. Todo el mundo necesita un nicho, y cuando el nicho comienza a cambiar después de que hemos estado cómodos en él, produce estrés e inseguridad. Por lo tanto, antes de introducir un cambio, necesitamos considerar la dimensión psicológica».


Esta sorprendente declaración puede ilustrarse de muchas maneras. Se ha observado, por ejemplo, que, si los últimos 50.000 años de existencia del hombre se dividiesen en generaciones de unos sesenta y dos años, habrían transcurrido, aproximadamente, 800 generaciones. Y, de estas 800, más de 650 habrían tenido las cavernas por escenario. Sólo durante los últimos sesenta lapsos de vida ha sido posible, gracias a la escritura, comunicar de unos lapsos a otros. Sólo durante los últimos seis lapsos de vida han podido las masas leer textos impresos.


Sólo durante los últimos cuatro ha sido posible medir el tiempo con precisión. Sólo durante los dos últimos se ha utilizado el motor eléctrico. Y la inmensa mayoría de los artículos materiales que utilizamos en la vida cotidiana adulta ha sido inventada dentro de la generación actual, que es la que hace el número 800.


La transitoriedad es la nueva "temporalidad" de la vida cotidiana. Da origen a una impresión, a un sentimiento de impermanencia. Desde luego, los filósofos y los teólogos han sabido siempre que el hombre es efímero. En este sentido amplio, la transitoriedad ha sido siempre parte de la vida. Pero, hoy, el sentimiento de impermanencia es más agudo e íntimo.

Así, Jerry, el personaje de Edward Albee, en The Zoo Story, se califica a sí mismo de "transitorio permanente". Y el crítico Harold Clurman, comentando a Albee, escribe: "Ninguno de nosotros ocupa moradas seguras..., verdaderos hogares. Somos todos la misma "gente de todas las pensiones de todas partes", que trata desesperada y furiosamente de establecer contactos satisfactorios con los vecinos. En realidad, todos somos ciudadanos de la Era de la Transitoriedad.

Acepte los riesgos, son la fuente de enormes éxitos




La mejor forma de medir la confianza de una persona es ver su disposición a aceptar riesgos. El miedo queda reflejado en el grado en el cual una persona evita el riesgo.


El viejo dicho, «quien nada arriesga, ni gana ni pierde», siempre será válido. El riesgo, que implica la posibilidad de perder, es tan necesario para triunfar, como lo es el respirar para vivir.

Imagínese lo que ocurriría si todo el mundo decidiera intentar vivir completamente libre de riesgos:


—  Ningún granjero sembraría, porque podría ocurrir que lloviera demasiado o muy poco. O que el precio del cereal en el mercado se hundiera.
— Nadie empezaría un negocio, ya que la competencia podría ha­cer que fracasara.
— No se producirían programas de televisión, porque podría des­cender mucho la audiencia, y nadie querría poner anuncios.
—  Los inversores no arriesgarían su dinero en nuevas construccio­nes, en la exploración de pozos petrolíferos ni en ningún otro tipo de iniciativas.
—  Los artistas y autores dejarían de trabajar, porque el público podría rechazar sus obras.


Para estar completamente segura, la gente tendría que sacar el dinero de los bancos (ya que pueden ir a la quiebra), almacenar alimen­tos (puede haber una guerra nuclear), evitar conducir sus automóviles (se producen accidentes) y los enfermos, en los hospitales, no permitirían que les hicieran transfusiones de sangre (la sangre podría estar contaminada).

El objetivo de una seguridad absoluta acabaría con la economía casi de la noche a la mañana.


Si quisiéramos evitar por completo el riesgo, nadie pediría un trabajo (podría ser que no lo consiguiera), ni enviaría un poema a una revista literaria (podría ser rechazado), ni pediría a un amigo o amiga una cita (podría ser que no la aceptara), ni hablaría en una reunión (podrían reírse de uno), ni solicitaría que le hicieran un pedido (el posible cliente podría decir que no).He aquí algo muy importante: las personas que se orientan hacia el éxito asumen riesgos, y algunas veces los riesgos desembocan en fra­casos.

El 37 % de los millonarios que existen en este momento, fueron a la quiebra después de haber acumulado riqueza. Pero se rehicieron, y volvieron a ganar dinero. Ningún inversor acierta siempre, y las personas que construyen centros comerciales, barrios residen­ciales o edificios de oficinas a veces pierden dinero.


En el terreno de la prospección petrolífera, la mayoría de los pozos que se excavan están secos.
No hay ningún entrenador de fútbol que todos los años tenga una temporada buena. Todos los músicos se equivocan alguna vez. La clave está en cómo se reaccione ante el fracaso. Seguramente habrá oído decir a personas que han fracasado en un trabajo o en un negocio de su propiedad, «una vez y no más».

Hay momentos en los que a todos nos gustaría abandonar. Y si no tenemos cuidado, abandonaremos. La presión de algunos compañeros para que nos rindamos puede ser muy fuerte. A veces nos dicen,
"ya lo has intentado. El plan no funcionó. ¿Por qué vas a darte de cabeza contra un muro? Tampoco es para tanto. La mayoría de la gente que intenta hacer algo nuevo fracasa"
.

Estas personas —sus compañeros y «amigos»— a menudo están contentos de ver cómo se rinde usted. Es muy descorazonador, pero es así. Ellos no tienen el valor de hacer algo por sí mismos. Si ven que usted fracasa, se sienten mejor consigo mismos; usted es uno de ellos: otro mediocre más.
 


Alex Spencer

Sobre la aceptación del fracaso



Con el fracaso solemos hacer de todo menos aceptarlo. Por aceptación no se quiere decir resignación y apatía. Se quiere decir entendimiento que el fracaso es un paso necesario hacia el éxito. El hombre que nunca cometió una equivocación nunca hizo nada.
Una experiencia muy interesante es leer las vidas de los grandes hombres. Una realidad constante en todos es que experimentaron fracasos. En efecto, la mayoría de ellos comenzaron siendo fracasos.
Cuando el gran pianista polaco Ignace Paderewsky decidió estudiar piano, su profesor de música le dijo que sus manos eran demasiado pequeñas para dominar el teclado.
Cuando el gran tenor italiano Enrico Caruso presentó su solicitud para aprender canto, el maestro le dijo que su voz sonaba como el viento que silbaba por la ventana.
Cuando el gran estadista de la Inglaterra victoriana, Benjamín Disraeli intentó hablar en el Parlamento por primera vez, los parlamentarios le pidieron que se sentara y se rieron cuando dijo: «Aunque ahora me siente, vendrá el tiempo en el que me oirán».
Henry Ford olvidó poner una marcha de reversa en su primer carro.
Thomas Edison gastó dos millones de dólares en una invención que demostró ser de poco valor.
Muy pocos lo hicieron bien la primera vez. Fracasos, repetidos fracasos, son las huellas que hay en el camino hacia el éxito. La vida de Abraham Lincoln demostró que la única vez en que no se fracasa es cuando se hace algo y da resultado. Podemos y debemos «caer» e irnos de bruces hacia el éxito.


ABRAHAM LINCOLN
Biografía de un fracaso:

Infancia difícil
Menos de un año de estudios formales
Fracasado en los negocios en 1831
Derrotado en elecciones para legislador, 1832
Otra vez fracasado en los negocios, 1833
Electo para la legislatura, 1834
Muere su novia, 1835
Derrotado en elecciones para orador, 1838
Derrotado para elector, 1840
Casado con una mujer que fue una carga, 1842
Solamente uno de sus hijos vivió más de 18 años
Derrotado en elecciones para el Congreso, 1843
Electo para el Congreso, 1846
Derrotado para el Congreso, 1848
Derrotado para el Senado, 1855
Derrotado para vicepresidente, 1856
Derrotado para el Senado, 1858
Electo Presidente, 1860
 

Aceptar el fracaso en el sentido positivo, es algo efectivo cuando usted cree que el derecho a fracasar es tan importante como el derecho a triunfar. El experimentar los problemas nos da un gozo más grande en nuestro progreso si aceptamos el fracaso como un proceso importante para llegar a nuestra meta.
Es imposible triunfar sin sufrir. Si tiene éxito y no ha sufrido, es que alguien ha sufrido por usted; y si está sufriendo sin tener éxito, tal vez alguien tendrá éxito por usted. Pero no hay éxito sin sufrimiento.
Anthony Robbins

Espalda contra Espalda

ESPALDA CONTRA ESPALDA


Resulta asombroso cómo pueden diferenciarse profundamente los dialectos de dos pueblos que se encuentran a sólo un kilómetro de distancia.

Parece imposible que esta diferencia de lenguaje pueda haber surgido, o pueda haber sobrevivido, dado que la comunicación entre los dos pueblos parece ser tan fácil. Sin embargo, existe una muy buena explicación que tiene mucha relevancia en cuanto al des-proyecto de conflictos.

Imagínense dos centros importantes que están a muchos kilómetros de distancia y por ende desarrollan sus propios dialectos. Hay muy poca comunicación entre ellos. La población se expande desde estos centros. Pueblos periféricos surgen a su alrededor. Se extienden cada vez más.

Como la gente de estos pueblos ha venido originariamente de los centros más grandes, siempre tiende a viajar al centro mayor donde se ha iniciado la familia. La comunicación siempre es centrípeta hacia el centro de origen. Los anillos de pueblos se extienden cada vez más y llega un momento en que los dos anillos se aproximan mucho.

De manera que un pueblo que está en el anillo más alejado del primer centro, puede estar en realidad a sólo unos cientos de metros de un pueblo que se encuentra en el anillo más alejado del segundo centro. Los pueblos están muy cerca uno del otro, y sin embargo, cada uno mantiene el muy diferente dialecto de su propio centro original. Este es el fenómeno 'espalda contra espalda'.

Edward de Bono

Anime a la gente a buscar soluciones sencillas



Hay un par de claves para el método más efectivo de solucionar problemas. La primera es reconocer que la manera sencilla de solucionarlo es mejor que la más sagaz.

Un ejemplo de la vida de Thomas Edison ilustra bien este punto. Se dice que tenía una manera singular de emplear ingenieros.

Le daba al aplicante un bombillo y le preguntaba: «¿Qué cantidad de agua puede contener?» Había dos maneras en las que los ingenieros casi siempre trataban de solucionar el problema. La primera era medir todos los ángulos del bombillo, y luego utilizar esas medidas para calcular el área de la superficie.

Ese método algunas veces tomaba tanto como veinte minutos.

La segunda manera era llenar el bombillo con agua y luego derramar el contenido en una taza de medir, lo cual generalmente tomaba un minuto.

Edison jamás empleó a los ingenieros que usaron el primer método. Él no quería que lo impresionaran, deseaba que brindaran resultados sencillos.

El segundo elemento en la solución efectiva de los problemas es la habilidad de tomar decisiones. Thomas J. Watson, antiguo director de IBM, creía que solucionar los problemas rápidamente era esencial para progresar. «Soluciónelo», afirmaba. «Soluciónelo rápido, bien o mal. Si lo soluciona mal, rebotará y lo golpeará en el rostro, y entonces podrá resolverlo bien. Quedarse muerto en el agua y no hacer nada es una alternativa cómoda porque no es arriesgada, pero es una manera absolutamente fatal de administrar un negocio». Y también es una terrible manera de la gente administrar sus vidas.

Ayude a otros a percatarse de cuándo necesitan ajustar el curso, encontrar soluciones sencillas en las que crean, y ejecútelas sin demora.


Abel Cortese

Haga un diagrama de su pensamiento

Haga un diagrama de su pensamiento



Los cuadernos de Einstein, Marta Graham, da Vinci, Edison y Darwin sugieren que una de las razones primordiales por la que alcanzaron la grandeza fue su capacidad de representar sus sujetos de manera visual haciendo diagramas y mapas. En los cuadernos de Darwin existe una representación diagramática que se produce con frecuencia en la naturaleza como un árbol con ramas irregulares. Sus diagramas de árboles le ayudaron a capturar sus pensamientos respecto al cambio evolutivo permitiéndole dirigirse a muchas direcciones a la vez y juntar una información que en apariencia no estaba relacionada. Cada diagrama estaba densamente repleto con significados potenciales. Darwin dibujó gran cantidad de estos diagramas, tanto para perfeccionarlos y utilizarlos como para comprender lo que se sabe y como guía en la búsqueda de lo que todavía no se sabe.


Los diagramas de Darwin fueron factores de giro en el proceso pensante que condujeron a su teoría de la evolución. Los utilizó para trabajar en muchas cosas: como una manera de clasificar la relación de las diferentes especies entre sí, como una forma de representar el accidente de la vida, la irregularidad de la naturaleza, el carácter explosivo del crecimiento y de la necesidad de mantener constante el número de las especies. Al cabo de quince meses de haber dibujado su primer diagrama de árbol, Darwin había solucionado los mayores problemas de su teoría de la evolución.
Intente contemplar su problema como un diagrama verbalmente. Primero, redacte su declaración de problema de la manera más completa que le sea posible. Luego haga un diagrama del mismo escribiendo el problema en el centro de una hoja de papel y dibuje un recuadro alrededor suyo. Pregúntese a sí mismo “¿cuáles son las principales características del problema?”. Escriba con letras mayúsculas todas las respuestas potenciales encima de las líneas rectas que emanan del recuadro. A continuación verá un sencillo diagrama sobre la mejora de la productividad de una empresa. Las características principales salen del problema como si fueran ramas.


 Puede usted ampliar su pensamiento haciendo un mapa de las respuestas a la pregunta, o sea, utilizando la cartografía. En otras palabras, si X es la respuesta a la primera pregunta —”¿son las características principales del problema?”— puede usted preguntar después: “¿Cuáles son las características principales de X?” (¿son las características principales de la gente, el capital, la tecnología y demás?). Al dibujar círculos alrededor de las respuestas relacionadas y unirlas con un color que contraste, empieza usted a dar textura a su comprensión del problema. La ordenación de información de esta manera le invita a buscar relaciones y conexiones entre las respuestas. Cuando termine haga las siguientes preguntas:


• ¿El diagrama mejoró mi comprensión
          del problema?

• ¿Descubrí algo respecto al enfoque
           del problema?

• ¿Qué es lo que falta?
• ¿Qué áreas son nebulosas?
• ¿Qué es lo que veo ahora?
• ¿En qué debería estar pensando?

Todo el que piensa, aunque sólo sea un poco, se habrá dado cuenta de que el lenguaje es prácticamente inútil para describir algo que sucede en el cerebro. El pensamiento puro es una cosa dinámica, cambiante y activa. Está condensado y es telegráfico, y sólo cuando se amplia su forma y se hace que pueda ser comunicado a los demás pierde su carácter activo, volátil y creativo. Una manera de capturar su pensamiento antes de que pierda su naturaleza activa es utilizar la cartografia para hacer un mapa mental del mismo.
Abel Cortese


Invención y Concentración


La desmotadora de algodón fue inventada por Eli Whitney en 1794. Esta máquina parece ser una de las pocas invenciones mecánicas salidas espontáneamente, y casi perfectas, del cerebro de su inventor. Y ese invento se debe sólo al principio de ver y mirar, y sacar consecuencias.

Whitney fue al sur de Estados Unidos como maestro, y se radicó allí por razones sentimentales.

Un día estuvo observando el penoso trabajo que realizaban los cosechadores de algodón, obligados a separar a mano las fibras y la semilla. Pensó que tal vez ese trabajo pudiera ser efectuado mecánicamente.

Pero, ¿cómo? Pensó muchos días en el asunto sin que se le ocurriera el medio, hasta que una noche, hallándose en su habitación sin muchos deseos de dormir, se dirigió a la ventana para respirar un poco de aire fresco.

En el patio, a la luz de la luna, vio un gato que forcejeaba por sacar del gallinero un pollo al que había dado muerte. El espacio entre los barrotes era muy estrecho y a cada zarpazo el gato sacaba algunas plumas y nada más. El cuerpo del pollo tornaba a caer dentro del gallinero. Whitney volvió a la cama y siguió viendo con la imaginación la empresa en que estaba empeñado el gato. Sonrió.

Estaba claro que no conseguiría nunca hacer pasar el cuerpo del pollo por los barrotes, pero sí, posiblemente, todas las plumas, como si fueran fibras de algodón.

¿Eh? ¡Caramba! ¿No sería posible hacer una zarpa de hierro que extrajera las fibras del algodón, sin dar paso a las semillas? ¡Ahí estaba la solución del problema! Unos días después tenía ya el primer esbozo de lo que pronto se convertiría en una eficaz desmotadora. Trabajó en condiciones desvarobales, porque tuvo necesidad de construirse sus propias herramientas.

Con este caso vemos cierta conexión entre la concentración y la creación.

En primer término vemos cómo la observación atenta constituye el punto de parrtida para la concentración, pues aquélla es la encargada de suministrar la materia prima en forma de ideas que luego serán enfrentadas unas a otras y permitirán extraer consecuencias adicionales: nuevas implicaciones que la comparación y la insistencia en mirar habrán de sugerir.

Abel Cortese