7/10/09

Enfrentar la Adversidad

Como ocurre con el obstáculo del agobio, durante los años yo he desarrollado un método sistemático de enfrentarme con la adversidad, medidas que todos nosotros podemos aplicar con facilidad siempre que creamos que existen obstáculos que impiden el giro de nuestros engranajes.

Medida Número Uno: Nunca tomo la actitud del que dice «Bien, al menos las cosas no pueden empeorar más» Créanme, ¡sí que pueden! Mientras que es positivo y agradable mantenerse imperturbable, es poco inteligente ser excesivamente caballeresco cuando nos golpea la adversidad. Es importante moverse con rapidez para entrar en acción, en particular si la adversidad tiene implicaciones desastrosas.

Medida Número Dos: Como ocurre con el problema de sentirse agobiado, olvidémonos del tiempo y hagamos una pausa completa mental y física. El pánico es un miedo irracional que se extiende rápidamente. Cuando estamos en un estado de irracionalidad nuestra percepción de la realidad está alterada. Como consecuencia, el pánico tiende a fomentar el alivio a corto plazo a costa del éxito a largo plazo.

Medida Número Tres: Detengamos la hemorragia. Esto significa minimizar el daño, al estabilizar la situación con la mayor rapidez posible. En términos financieros esto significa evitar gastar un buen dinero buscando otro malo.

Medida Número Cuatro: Lo mismo que cuando nos sentimos agobiados, demos unos pasos atrás para conseguir una mejor perspectiva del campo de batalla. ¿Se trata realmente de una cuestión de vida o muerte? ¿Nosotros mismos o alguien de nuestra familia estamos enfermos de gravedad? Incluso si se trata de un auténtico desastre, ¿no es siempre posible reunir las piezas y empezar de nuevo?

Medida Número Cinco: Enfoquemos nuestro interés exclusivamente en la cruz del problema de forma rígida y autodisciplinada. Para hacerlo así debemos eliminar el exceso de equipaje. Neguémonos a hacer excepciones por nada ni por nadie. Mantengámonos firmes a nuestros principios y digamos no a todo el mundo. Si alguien trata de hacernos apartar los ojos de nuestro punto de atención principal, mirémosle a los ojos y digámosle con calma: «Lo siento. Me gustaría hacerlo, pero voy a ser ejecutado esta madrugada».

Medida Número Seis: Analicemos el problema con atención y honestidad en términos de qué hicimos equivocadamente. Es esencial que cada uno de nosotros no dedique su atención a lo que otros hicieron. En otras palabras, evitemos el engaño ilusorio de la transferencia. En la medida en que culpemos a los demás, lo que conseguiremos será eludir la cuestión real y, con ello haremos virtualmente imposible deducir qué es lo que uno de nosotros tiene que hacer personalmente, no sólo para resolver el problema actual sino para evitar que vuelva a repetirse en otra ocasión. Para una persona responsable no existen las circunstancias atenuadas, que no son más que algo que nos sucede a nosotros, pero que no debe excusarnos por permitir que nos sucediera. Practiquemos el hábito de calcular lo que hicimos mal o erróneamente, para poder hacer algo al respecto.

Medida Número Siete: Pongámonos en movimiento en la dirección correcta todo lo más pronto posible. Con centrémonos en sacar el máximo de lo positivo de la situación y establezcamos soluciones a largo plazo, permanentes. Olvidémonos de la adversidad que acabamos de experimentar —¡dejémosla estar!— y sigamos adelante con nuestra vida. Es posible que esto implique cambios importantes, porque los problemas extremos con frecuencia exigen soluciones extremas.

Como podemos ver, la aplicación del hábito de la acción al problema de la adversidad es una tarea mental que exige un trabajo duro. Está claro que sólo hay una forma de tratar una crisis de modo efectivo: enfrentarse a ella cara a cara. Se aprende a resolver los problemas enfrentándose a ellos, no eludiéndolos.

Finalmente es de gran ayuda ver la adversidad en su propia perspectiva. Por desagradables que sean las adversidades, realmente son oportunidades de desarrollo personal a largo plazo. Los actos fallidos, instrumento de un proceso de eliminación, nos acercan un paso más al éxito. No podemos olvidarnos de ellos porque podrían ser el último paso que nos separa del triunfo. La ley natural del equilibrio nos asegura que mientras más tiempo trabajamos para conseguir algo, mayor significado adquiere lo logrado.

Zig Ziglar

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