19/10/09

Invención y Concentración


La desmotadora de algodón fue inventada por Eli Whitney en 1794. Esta máquina parece ser una de las pocas invenciones mecánicas salidas espontáneamente, y casi perfectas, del cerebro de su inventor. Y ese invento se debe sólo al principio de ver y mirar, y sacar consecuencias.

Whitney fue al sur de Estados Unidos como maestro, y se radicó allí por razones sentimentales.

Un día estuvo observando el penoso trabajo que realizaban los cosechadores de algodón, obligados a separar a mano las fibras y la semilla. Pensó que tal vez ese trabajo pudiera ser efectuado mecánicamente.

Pero, ¿cómo? Pensó muchos días en el asunto sin que se le ocurriera el medio, hasta que una noche, hallándose en su habitación sin muchos deseos de dormir, se dirigió a la ventana para respirar un poco de aire fresco.

En el patio, a la luz de la luna, vio un gato que forcejeaba por sacar del gallinero un pollo al que había dado muerte. El espacio entre los barrotes era muy estrecho y a cada zarpazo el gato sacaba algunas plumas y nada más. El cuerpo del pollo tornaba a caer dentro del gallinero. Whitney volvió a la cama y siguió viendo con la imaginación la empresa en que estaba empeñado el gato. Sonrió.

Estaba claro que no conseguiría nunca hacer pasar el cuerpo del pollo por los barrotes, pero sí, posiblemente, todas las plumas, como si fueran fibras de algodón.

¿Eh? ¡Caramba! ¿No sería posible hacer una zarpa de hierro que extrajera las fibras del algodón, sin dar paso a las semillas? ¡Ahí estaba la solución del problema! Unos días después tenía ya el primer esbozo de lo que pronto se convertiría en una eficaz desmotadora. Trabajó en condiciones desvarobales, porque tuvo necesidad de construirse sus propias herramientas.

Con este caso vemos cierta conexión entre la concentración y la creación.

En primer término vemos cómo la observación atenta constituye el punto de parrtida para la concentración, pues aquélla es la encargada de suministrar la materia prima en forma de ideas que luego serán enfrentadas unas a otras y permitirán extraer consecuencias adicionales: nuevas implicaciones que la comparación y la insistencia en mirar habrán de sugerir.

Abel Cortese




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