12/12/09

La hisotira de King C. GIllette



King Camp Gillette nació en Wisconsin en 1855. Comenzó a trabajar como viajante comercial a los 21 años de edad. Su padre era inventor, y él desde muy joven concibió innumerables artefactos mecánicos que, sin embargo, no tuvieron ninguna salida comercial.

A los 35 años ingresó como vendedor en la Baltimore Seal Company, cuyo presidente -Willian Painter- le dio en una ocasión un consejo que acabó convirtiéndose en una obsesión para King Gillette: "Si quieres hacerte rico, inventa un objeto desechable que la gente consuma una y otra vez." William Painter se había enriquecido al inventar una tapa de corcho para botellas de cerveza y otras bebidas.

Como viajante King Camp recorrió los Estados Unidos vendiendo enormes cantidades de tapones de corcho mientras continuaba la búsqueda de su artículo milagroso. Gran observador, estudiaba las costumbres de los distintos pueblos, se informaba de sus hábitos alimentarios, de sus vestimentas, de sus pasatiempos. Pretendía encontrar algún problema o necesidad que su soñado invento pudiese solucionar.

En 1895. a los cuarenta años, mientras se afeitaba frente al espejo, tuvo por fin la visión tan largamente deseada.

"En aquel momento imaginé la hoja de afeitar: desechable con dos filos sujeta a un mango metálico".

No fue fácil llevar adelante su proyecto pues con la tecnología del siglo XIX resultaba prácticamente imposible construir las hojas de afeitar que Gillette soñaba. Luego de ocho años la idea se convirtió por fin en empresa... al borde de la quiebra.

Durante todo el año 1903 la Gillete Company apenas vendió 51 maquinitas de afeitar. Abandonado por sus conocidos y por muchos de sus inversores, la tenacidad de Gillette y el talento industrial de William Nickerton -ingeniero jefe de la empresa-, consiguieron salvar la situación del negocio, mejorando el diseño y la promoción de su invento.

En 1904, gracias a los cambios, la empresa vendió 250.000 máquinas de afeitar. Trece años después alcanzaría la cima al obtener un pedido de 3,5 millones de maquinitas para equipar a los soldados del ejército norteamericano.

King C. Gillette luchó duramente durante casi diez años para hacer realidad su visión.

Hoy, su empresa es una multinacional presente en más de 200 países, con más de 40.000 empleados y sus ventas anuales superan los diez mil millones de dólares.

¡Eso es lo que se llama materializar una visión!


Gustavo Ibáñez Padilla ("Cómo Potenciar sus Ingresos e Inversiones")

6 comentarios:

  1. ¡Muy buena la cita del libro de Gustavo Ibáñez Padilla "Manual de Economía Personal. Cómo Potenciar sus Ingresos e Inversiones." Esta historia es muy estimulante y nos muestra que hay que plantearse objetivos ambiciosos y luego poner todo el empeño en alcanzarlos.
    Carlos Matienzo

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  2. que bueno leer esto de verdad que nos enseña que hay que luchar por nuestros sueños, llegar a hacer eprendedores por nosotros mismos no esperar a que todo nos caiga del cielo. tener fe y luchar

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  3. muy bueno una historia inspiradora, pero sobre todo real... un ejemplo a seguir. PERSEVERANCIA.

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  4. Sin duda alguna un precursor del mercadeo de innovación, siempre el que persige sus sueños y lucha con insistencias para lograr sus objetivos en algun momento menos pensados serán hecho realidad, no dejar para mañana lo que debes hacer hoy, leccion de innovación por cierto y la vida continua es cierto que lo unico que cambia es el cambio

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  5. pero falta la otra mitad de su vida, sus convicciones y su visión de mundo. él nunca creyó en el capitalismo individualista, proféticamente denunció como la falsa libre competencia lleva a la humanidad en caída libre hacia la destrucción de la especie y de la tierra misma.

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