31/8/09

¿Actividad o logro?

Un hombre o mujer sin un objetivo es como un barco sin timón. Ambos derivan sin dirigirse a un punto. Cada uno terminará encallado en las playas de la desesperación, derrota y desaliento.

John Henri Fabre, el gran naturalista francés, realizó un experimento por demás extraño con algunos gusanos procesionarios. Estos siguen ciegamente al que está frente a ellos. De aquí reciben su nombre. Fabre los arregló cuidadosamente en un círculo alrededor del borde de una maceta, de manera que el gusano delantero realmente tocaba al último, formando así un círculo completo.

En el centro de la maceta puso agujas de pino, las que constituyen alimento para ese gusano procesionario. Los gusanos comenzaron a dar vueltas alrededor de esta maceta. Y siguieron dando vueltas y vueltas, hora tras hora, día tras día, noche tras noche. Dieron vueltas alrededor de la maceta, durante siete días completos y siete noches completas. Finalmente murieron de hambre y agotamiento. Irónicamente, contando con una abundancia de comida a menos de 15 centímetros de distancia, literalmente murieron de inanición, debido a que confundieron la actividad con el logro.

Muchas personas cometen el mismo error, y como resultado de él, sólo cosechan una pequeña fracción de lo que tiene que ofrecerles la cosecha de la vida.

A pesar del hecho de que una riqueza inconmensurable está a su alcance, adquieren muy poca de ella debido a que sin preguntar, siguen ciegamente a la multitud en un círculo que no lleva a ninguna parte: siguen los métodos y procedimientos por la razón de que “así se ha hecho siempre”.

En este sentido, son tan malos como “un conocido nuestro”... Su esposa le pidió que fuera a la tienda a traer un jamón. Después de comprarlo, ella le preguntó por qué no le pidió al carnicero que cortara el extremo de la pierna. Él preguntó a su esposa por qué quería que se cortara el extremo, a lo que ella respondió que su madre siempre lo había hecho así, y que ello era buena razón para ella.

Ya que la suegra de él estaba de visita, le preguntaron por qué siempre cortaba el ex tremo de la pierna, a lo que la señora respondió que así lo había hecho su mamá a su vez; entonces la suegra, la esposa y “este tío” decidieron llamar a la abuela para resolver el misterio de tres generaciones. La abuela respondió de inmediato que cortaba parte del extremo de la pierna porque su horno era demasiado pequeño para cocerla de una pieza. La abuela tenía una razón para sus acciones —¿y qué hay de usted?

Zig Ziglar

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