31/8/09

Ejemplos notables de lo que puede lograr la perseverancia

Aunque en los gigantes de la raza humana haya faltado tal o cual cualidad constitutiva del éxito, y por ello fuera el suyo menos esplendente de lo que hubiera sido de reunirlas todas, ninguno careció de la común a todos ellos: la tenacidad y persistencia en su determinación.

La perseverancia en el propósito y la constancia en el esfuerzo es una poderosa energía. Despierta en los demás la confianza en el perseverante. Todo el mundo cree en el individuo determinado, con tal de que se determinación sea razonable, prudente y factible, y no se determine a derribar con la cabeza las paredes, porque entonces la perseverancia es terquedad, y la determinación, locura.

Por intuición saben las gentes que es inútil oponerse a quien las piedras de tropiezo utiliza por peldaños, que no teme el fracaso ni jamás la calumnia ni el ridículo le retraen de su labor ni rehuye responsabilidades, y siempre mantiene su brújula en dirección a la estrella polar de su propósito, a pesar de cuantas tormentas rujan a su alrededor.

El gran poeta y novelista inglés Oliver Goldsmith, en los comienzos de su carrera literaria, no podía escribir diariamente más de cuatro líneas bien pensadas. Siete años tardó en componer LA ALDEA DESIERTA; pero perseverando en el trabajo adquirió una agilidad mental y un dominio del lenguaje, que otros escritores de mayor talento, pero menos laboriosos, intentarían en vano igualar.

El historiador Edward Gibbon rehizo dos veces el primer capítulo de la DECADENCIA Y CAIDA DEL IMPERIO ROMANO antes de entregarlo a la imprenta, y tardó 18 años en terminar la obra.

Paul Valéry
es considerado uno de los más exquisitos escritores de la literatura mundial. Cabe decir que su perseverancia en el trabajo no le iba en zaga a su talento. Durante 55 años se levantó todos los días a las 5 de la mañana para escribir hasta las 11.

Noéh Webster empleó treinta y seis años en su diccionario, y con sublime paciencia consagró su vida al ordenamiento y definición de voces.

George Bacroft empleó veintisiete años para escribir su ‘Historia de los Estados Unidos’. El célebre pintor italiano conocido como El Ticiano le escribía al emperador Carlos V, diciéndole: ‘Envío a Vuestra Majestad ‘LA CENA’, en la que he trabajado casi diariamente por siete años’, y ocho empleó en pintar su ‘SAN PEDRO EN EL MARTIRIO’.

Quince años tardó George Stephenson en perfeccionar la locomotora y veinte empleó Jacob Watt en construir la máquina de vapor, William Harvey estuvo experimentando durante ocho largos años antes de descubrir la circulación de la sangre, (aunque ya la había descubierto antes el español Miguel Servet, por lo que sus compañeros de profesión le vituperaron de impostor y hubo de esperar veinticinco años antes de que la medicina oficial reconociese la verdad del principio circulatorio).

La célebre cantante española conocida como ‘La Malibrán’, decía: ‘Si descuido un día el ejercicio de mi arte, advierto en seguida la diferencia de ejecución ; si lo descuido dos días, la advierten mis amigos, y si una semana, todo el mundo echa de ver el fracaso’.

Abel Cortese

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