31/8/09

La importancia de la autoestima

¿Por qué su presencia o ausencia marca una diferencia tan enorme en la vida de las personas?

Basta considerar el caso de Marilyn Monroe, que llegó a tener mucho más éxito que el que nunca hubiese soñado, y en su vida adulta recibió mucho amor y admiración.

Sin embargo, resumió su vida diciendo: “Esa niña triste y amargada, que se hizo adulta demasiado de prisa, aún sigue viviendo en mi corazón. A pesar de todo el éxito que me rodea, todavía siento sus ojos aterrados mirando a través de los míos”.

Marilyn Monroe tuvo una infancia miserable, durante la cual aprendió a considerarse a sí misma como indigna de amor, y a sentir que el mundo la agredía y rechazaba.

Una vez que se hubo formado ese concepto, ni todo el éxito ni la atención que llegó a recibir, fueron suficientes para penetrar su sistema de convicciones y satisfacer su insaciable necesidad de amor y aceptación. Una vez dijo que ante los aplausos se sentía como si fuese simplemente un espectador, viendo cómo la gente aplaudía a otra persona.

Queda claro que la autoestima legítima es lo que uno piensa de sí mismo en privado, y no el poder presentar una buena fachada o acumular riqueza y status.

Ese sentimiento, el del nivel de nuestra propia estimación, es una de las estructuras de actitudes más fundamental de todo el sistema de nuestra realidad. Un nivel elevado de la propia estimación es un común denominador casi universal de la excelencia, un mecanismo liberador que permite que nuestro potencial fluya fácil y libremente.

El no tener una autoestima positiva impide nuestro crecimiento psicológico. Cuando se posee, actúa como el sistema inmunológico de la conciencia, dándole resistencia, fortaleza y capacidad de regeneración. Si es baja, disminuye nuestra resistencia frente a las adversidades de la vida. Nos derrumbamos ante vicisitudes que un sentido más positivo del uno mismo podría vencer.

Mientras más sólida es nuestra autoestima, mejor equipados estamos para poder enfrentar las pruebas que surgen en nuestra vida laboral, social y personal.

Abel Cortese

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada