30/8/09

Obstáculos al desarrollo de la Inteligencia Exitosa (I)

Como aprendí por experiencia propia, uno de los mayores obstáculos al desarrollo de lo que llamo inteligencia exitosa son las expectativas negativas por parte de las figuras que encarnan la autoridad. Cuando estas figuras, ya se trate de maestros, administradores, padres o empleadores, tienen expectativas pobres, eso mismo suele llevarles a obtener de un individuo precisamente lo que esperan de él.

El proceso puede comenzar en la escuela, pero por lo general no termina en ella. Las malas calificaciones se convierten en un billete para el carril lento de la vida.

Así, lo que tan fácilmente nos empuja por la cuesta descendente a la ruina no es el bajo cociente intelectual por sí mismo, sino las expectativas negativas que genera.

Las personas con inteligencia exitosa desafían las expectativas negativas, aun cuando tales expectativas se basen en bajos rendimientos en tests de Cociente Intelectual o similares. No permiten que la evaluación de otras personas les impidan alcanzar sus objetivos. Encuentran su camino y luego lo siguen, sabiendo que encontrarán obstáculos a su paso y que parte de su reto consiste precisamente en superar esos obstáculos.

Un segundo gran obstáculo para la inteligencia exitosa es la inseguridad acerca de nuestra propia eficacia. No se trata tan sólo de la interposición de las expectativas negativas de los demás, sino de que estas expectativas son contagiosas y terminan por retraer a una persona de desarrollar sus potencialidades para el éxito.

Las personas con inteligencia exitosa son autoeficientes. Confían en sus posibilidades. Advierten que, a menudo, los límites de lo que pueden hacer están más en lo que se dicen a sí mismas que no pueden hacer que en lo que realmente no pueden hacer.


Las personas con inteligencia exitosa buscan activamente modelos. Es posible que tengan varios modelos a lo largo de la vida, y su propio éxito representa la unificación de los mejores atributos de los diversos modelos. En otras palabras, no siguen servilmente a ningún modelo en particular, sino que más bien forman su propia identidad distintiva.

También observan a la gente que fracasa, toman nota de por qué fracasa y luego se aseguran de obrar de otra manera.

Se han realizado muchas investigaciones que muestran la gran debilidad inherente al Cociente Intelectual como elemento de predicción de resultados posteriores. Pero en lugar de concluir que el coeficiente el intelectual no es muy importante, hay investigadores que concluyen extrañamente que las habilidades que mide el cociente intelectual son la causa de los éxitos o fracasos posteriores. La investigación no muestra eso. Lo que muestra la investigación es una relación estadística, no una relación causal.

Las etiquetas no son simples descripciones de la realidad, sino que contribuyen a moldear la realidad.

El Cociente Intelectual (CI o IQ) concierne a la etiqueta que se supone que predice si una persona será o no capaz de realizar un trabajo determinado, ya se trate de lectura, escritura o creación de un plan empresarial. La inteligencia concierne a las habilidades que capacitan en verdad a una persona para leer, escribir o crear un plan empresa rial técnicamente perfecto, diga lo que diga el test.

La inteligencia exitosa concierne a la escritura de la historia o del informe que no sólo es técnicamente bueno, sino que cambia el modo de pensar de las personas; concierne al diseño de un plan empresarial que no sólo es perfecto, sino que lanza a una empresa eficaz a un mundo competitivo.

La idea de poner en relación el Cociente Intelectual con los logros en la vida es una idea descarriada, pues el cociente intelectual es un elemento pobrísimo de predicción de los logros en la vida. Aumentamos la importancia del cociente intelectual al determinar los caminos de los niños, ya desde la escuela primaria, sobre la base de sus puntuaciones en estos tests o en otros similares. El niño que tal vez un día podría llegar a ser un gran escritor, no tendrá oportunidad de desarrollar las habilidades verbales que lo capaciten para realizar ese potencial. ¿Y por qué? Porque un día, en el primer curso de primaria, fracasó en un test de lectura.

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