27/8/09

La destreza y el entrenamiento

Inteligencia Práctica: Administración de Recursos
Mentales y Materiales

‘CUALQUIER COSA QUE HAGAS, HAZLA LO MEJOR QUE PUEDAS’. Eclesiastés

La DESTREZA es definida como ‘la habilidad, el arte o la propiedad para hacer alguna cosa’.
No cabe duda de que las personas tenemos distintas destrezas, y distintos niveles de destreza.
Parece imposible fijar un límite entre las destrezas innatas y adquiridas. Indudablemente, nacemos con algunas, pero no cabe duda de que la excelencia se alcanza con el arduo trabajo.

Por ejemplo : ¿quién dudaría de la genialidad de Miguel Angel? Sin embargo, el gran artista se ocupó de dejarle a la posteridad esta frase: ‘SI SUPIERAN LO DURO QUE TRABAJO PARA HACER MIS OBRAS MAESTRAS, NO LES PARECERÍAN TAN MARAVILLOSAS’.

Cuando el gran pianista Ignacio Paderewski tocó para la Reina Victoria, ésta exclamó plena de admiración: "Señor Paderewski, ¡es usted un genio!".

"Ah, Su Majestad", respondió el músico, "tal vez lo soy, pero antes de ser un genio fui un esclavo".

Es lo que expresó el literato Francois La Rochefoucauld al decir que ‘No basta con tener grandes cualidades: también debemos saber manejarlas’.

LA DESTREZA EMPIEZA POR EL CONOCIMIENTO
"Mientras más envejezco, más comprendo que sólo hay una riqueza, una seguridad en esta tierra, y se la encuentra en la capacidad de una persona para desempeñar bien una tarea. Y antes que nada, esa capacidad debe iniciarse con el conocimiento", dijo Abraham Lincoln.
El conocimiento para hacer algo se organiza como TÉCNICA.

El diccionario define la TÉCNICA como ‘un MÉTODO o DETALLE DE PROCEDIMIENTO’, que sirve de ingrediente para la práctica experta de un arte, una ciencia, etc.

Buena parte de la destreza consiste en el HÁBITO y la DISCIPLINA.

El HÁBITO es, justamente, la facilidad que se adquiere por la práctica prolongada o constante de un mismo ejercicio o actividad.

El hábito es REPETICIÓN. Y LA REPETICIÓN ES LA MADRE DE LA DESTREZA. En otras palabras, la HABILIDAD no se consigue, se ACUMULA.

Como lo señala el dramaturgo inglés John Dryden: "Primero formamos nuestros hábitos, y después nuestros hábitos nos forman".

Esa formación lleva a un desarrollo de la acción que en buena medida es ‘espontáneo’. El pianista no decide qué teclas debe tocar. El bailarín no decide qué pie ha de mover. La reacción es automática y no pensada.

La disciplina es la ADMINISTRACIÓN de nuestros recursos psico-fisiológicos.

El éxito exige previsión y diligencia. Uno de los secretos es DISCIPLINAR NUESTRAS CAPACIDADES PARA ALCANZAR CON ELLAS UNA MAXIMA UTILIDAD. El éxito responde a la reflexión y al cuidado. Es imperativa una preparación a fondo si queremos hacer un uso máximo de nuestras capacidades. Los mayores recursos que aún quedan por descubrir en el mundo se encuentran debajo de nuestro sombrero y dentro de nuestros zapatos. Es nuestra responsabilidad desarrollarlos.

"Una vez que hemos hecho un inventario de nuestras inclinaciones y capacidades, que nos prepara para usarlas a la luz de un propósito preciso, el siguiente paso es PONER A TRABAJAR A NUESTROS TALENTOS. Al emplearlos, los desarrollamos. Aun si nuestras capacidades nos parecen reducidas; o la oportunidad de ponerlas en práctica nos parece insignificante, es muy importante ejercitarlas hasta el máximo.

Abel Cortese

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