23/9/09

Relajación y Yoga

Inteligencia Práctica: Administración de la Energía Física

Relajamiento no significa pereza. Sobre esto los yoguis dan a sus alumnos el ejemplo familiar del gato. Observémoslo: está extendido, echado pesadamente, tranquilo, inerte. No se advierte en él la menor contracción. Se diría que es un animal muerto. Pero basta que una rata aparezca en el horizonte y ya está listo para la acción. La pequeña fiera, con sus músculos a punto, sus mecanismos bien aceitados, está absolutamente ágil, porque ha almacenado una gran reserva de energía durante su completo reposo.

El hombre ha perdido este secreto. Debe aprender esta lección del gato: poder ser enérgico en el momento oportuno, merced a no haber malgastado las energías.

RELAJACIÓN PARCIAL. Es el estado en que, aun en actividad física en el trabajo, esparcimiento, andando o estando sentado, se consigue mantener libre de contracciones las partes del cuerpo que no están directamente involucradas. Esto implica incluso mayor eficacia.

La cantidad de energía nerviosa y física que se gasta sin necesidad durante un día es sorprendente. Si aprendemos a observarnos en distintas situaciones, nos descubriremos con los dientes apretados, los dedos en garrote o apretando un libro con una fuerza innecesaria. También con las piernas, los hombros o los ojos tensionados, o con la frente fruncida.
La relajación parcial implica ahorro de energía nerviosa y física, y control emocional, pues el músculo relajado es un escudo contra el nerviosismo.

Favorece el autocontrol en el sentido de una fuerte disminución a reaccionar contra la agitación, los pequeños conflictos domésticos o laborales, las presiones, la agresividad de los demás, etc. Toda reacción de agresión, irritabilidad, violencia, necesita de la crispación de los músculos de la cara, las manos, etc.

Existen dos grandes métodos de relajación: el del Dr. Johann Schultz y el del Dr. Edmond Jacobson. El del primero no difiere mucho de las técnicas yoguis, ya que enseña a relajar un grupo muscular por imaginación del estado al que se pretende llegar. El método del Dr. Jacobson procede directamente de sus trabajos sobre el sistema neuro-muscular. Observó que los sobresaltos involuntarios, en el hombre, se producen más fácilmente cuanto más tenso está. Si por casualidad se encuentra uno completamente distendido, es muy probable que no haya sobresaltos ni perturbaciones nerviosas.

El método del Dr. J.H. Schultz, fue el primero en aparecer. También llamado entrenamiento autógeno, es actualmente el método de relajación más usado en Europa. Es el que ha dado lugar a la mayor cantidad de trabajos fisiológicos y psicológicos, permitiendo precisar las modificaciones generales del organismo que comporta este método, responsables de su acción sobre toda la personalidad de un individuo.

Señalemos en primer lugar que la relajación controlada va acompañada de quietud mental, es un ejercicio que permite la obtención de la calma también en el dominio psíquico.

Las primeras etapas son musculares, las últimas conducen a la ‘relajación psíquica’.
Es muy importante destacar que SÓLO LA REALIZACIÓN EXACTA Y PERSEVERANTE DE LOS EJERCICIOS GARANTIZA UN PROGRESO EN EL APRENDIZAJE, Y RESULTADOS DURADEROS. Como en casi cualquier otro aprendizaje, se necesita disciplina, y una cierta progresión regular de la práctica.

(Sobre el orden a seguir en el ejercicio, conviene destacar que obedece a la siguiente razón : los músculos largos -brazos y piernas - son bastante más fáciles de relajar que los músculos cortos - los de la cara).

Muchas personas enfrentan grandes dificultades al abordar la práctica de la relajación, y abandonan pronto, convencidas de que es imposible lograrla. Esto es lógico y no hay que apresurarse a emitir ese juicio.

Porque basta un poco de perseverancia, y todo se termina encaminando.

Persistir en este tipo de prácticas vale la pena, ya que se mejora nuestra perfomance psicosomática con recursos naturales, sin apelar a ayudas artificiales. Si se padece de insomnio, de stress o extrema ansiedad, tenemos que optar por alguno de esos dos caminos.

La práctica de la relajación es un camino natural, porque en el plano psicológico, tomar medicamentos es un acto fundamentalmente pasivo. No tiene ningún valor educativo o reeducativo, estimula la actitud de ‘dejar hacer’ del individuo.

Por el contrario, con las terapias activas - por ejemplo, la práctica de la relajación - se revaloriza la personalidad, y se aumenta la responsabilidad propia.

Abel Cortese

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