9/9/09

Las leyes de la recordación

Las ‘leyes naturales de la recordación’ son muy sencillas. Son sólo tres.

Todos los llamados sistemas mnemotécnicos se han fundado sobre la base de ellas. Y son, brevemente, la IMPRESIÓN, la REPETICIÓN y la ASOCIACIÓN.

El primer mandato de la memoria es: obtener una IMPRESIÓN profunda, vivaz y duradera de la cosa que deseamos retener. Y para esto tenemos que concentrarnos. En ciertos casos el recuerdo se produce por la relación de una cosa con otra, y al activarse el circuito, y por su uso frecuente, se forma una relación o asociación permanente entre ambos. Hay un tipo de memoria que depende de sólidas relaciones.

EL PASO DEL TIEMPO, EL OLVIDO Y LA MEMORIA
Sucesivos estudios han establecido que no es debido al simple efecto del transcurso del tiempo por lo que el recuerdo se hace menos intenso, sino a la cualidad de los hechos de que son objeto.

Memoria y olvido dependen entonces de la tonalidad afectiva que cada uno da a cierto recuerdo.

El olvido es el proceso a consecuencia del cual se debilitan o desaparecen los contenidos de la memoria. Puede ser un proceso de represión o de inhibición, por lo tanto está en relación con la tonalidad afectiva de sus contenidos.

El olvido no es total, sino que lo olvidado vuelve a la memoria ESPONTÁNEAMENTE cuando menos se piensa, o puede ser rememorado artificialmente por diversos medios.

El olvido puede interpretarse como un recurso selectivo con el que el individuo se desembaraza de contenidos de memoria inútiles o como un recurso represivo de la mente que cierra el camino a los recuerdos que le resultan odiosos.

A pesar de lo dicho más arriba, también es cierto que todo recuerdo no renovado de tiempo en tiempo tiene tendencia a perder su claridad, a hacerse confuso, a palidecer poco a poco, y después a desaparecer de la memoria usual.

Abel Cortese

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