15/9/09

Acerca de la visualización

‘NO ES LOCURA HACER CASTILLOS EN EL AIRE, PUES TODOS LOS CASTILLOS PRIMERO FUERON HECHOS EN EL AIRE’.
Henry D. Thoreau

Visualización es un término moderno, que suele utilizarse como sinónimo de imaginación, aunque sugiriendo específicamente un ejercicio de imaginación voluntario, guiado hacia un objetivo específico.

Antes de ocuparnos del tema de la visualización, conviene repasar el proceso psíquico de la imaginación, y su importancia en los distintos campos de la existencia humana.

La imaginación puede ser definida como LA FACULTAD DE LA MENTE QUE NOS PERMITE REPRESENTAR IMÁGENES DE COSAS REALES O IRREALES.

Aunque la imaginación supone siempre capacidad para representarse objetos o relaciones entre ellos, cabe distinguir tres clases de imaginación,

1) REPRODUCTORA, o pasiva, en la cual sólo interviene la memoria.

2) COMBINADORA, o CREATIVA, es decir, activa, dirigida por la inteligencia. Es la imaginación que da lugar a la invención creadora.

3) AUTOMÁTICA, la que carece de todo control, como la que se desarrolla en muchos sueños o la que aparece debido a perturbaciones psíquicas.

La primera, que también puede ser llamada EVOCADORA, reorganiza datos procedentes de experiencias pasadas y reproduce esos datos en forma de imágenes.

La imaginación en el segundo sentido, la CREATIVA, puede además intervenir decisivamente en la anticipación del porvenir y en los proyectos de la vida.

En términos generales, la facultad de imaginación, siempre que no sea descontrolada, parece aportar un buen elemento a la personalidad de un individuo. Según un conocido psicólogo, las personas que tienen pocas fantasías "se aburren fácilmente... y son menos relajadas e independientes que las personas muy imaginativas".

En el acto creador del hombre, imaginación e inteligencia se hallan estrechamente ligadas, aunque los recursos de la imaginación no son siempre conscientes, sino que a veces se hallan sumidos en el inconsciente, y afloran a la conciencia cuando disminuye la vigilancia de la voluntad. Así, en los sueños, la imaginación se expande mejor que en la vigilia, aunque en muchas otras ocasiones sea incoherente.

El arte y la ciencia registran numerosas historias de creación y resolución de problemas a través de sueños, en los que el trabajo del subconsciente y la imaginación dieron lugar a grandes obras artísticas, importantes teorías o notables invenciones.

Los casos más famosos son los del químico ruso Demetrio Mendeleiev, quien soñó la tabla de la ley periódica de los elementos químicos, incluso prediciendo la existencia de algunos cuerpos simples que aún no habían sido aislados químicamente.

El descubrimiento de August Kekulé, también durante el sueño, con respecto al secreto de la molécula de la benzina; las ‘siestas’ del genial inventor Thomas Edison (uno de cuyos ejemplos se menciona en otra parte de esta obra), el descubrimiento del ganador del Premio Nobel, Otto Loewi's, de que existen actividades químicas en la acción de los nervios, y la narración de una persona que tuvo el siguiente sueño:

‘Un hombre se encontraba en medio de la selva rodeado de salvajes. Se estaban acercando a él en actitud amenazadora, alzando y bajando sus lanzas. Cada lanza tenía un agujero en la punta’.

Cuando la persona despertó, vio su sueño como la respuesta a un problema que había obsesionado su mente: cómo diseñar una máquina de coser. Podía hacer que la aguja subiera y bajara, pero no que cosiera... hasta que su sueño le dijo que hiciera un agujero en la punta. El hombre era Elías Howe, inventor de la primera máquina de coser práctica’.

Abel Cortese

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