18/9/09

Dé por sentado que simpatizarán con usted

Inteligencia Cognitiva: Comunicación Oral y Escrita

Es interesante que probemos actuar como si nos fueran a encontrar simpáticos. Cuando uno está completamente convencido de que la otra persona se mostrará amigable, no se le teme a la gente.

El miedo es uno de los mayores obstáculos a la oportunidad de conocer a la gente rápidamente y de empezar las relaciones sobre una base amistosa.

Si usted teme que no le va a gustar a la otra persona, se encierra dentro de su caparazón como un caracol que piensa que está a punto de ser atacado. Y como nuestras actitudes son tan contagiosas y ejercen una influencia tan grande en la otra persona, ésta también empieza a retirarse.

No hay nada más veraz en el campo de las relaciones humanas que esto: Si su actitud básica es la de que otras personas serán poco amistosas o de que ‘yo no le gusto a la gente’, su experiencia será ésa. Pero si adopta la actitud básica de que ‘la mayor parte de la gente es amistosa, y quiere mostrarse amistosa conmigo’, su experiencia será ésa’.

En su libro ‘CÓMO ENTENER NUESTRO MIEDO Y EL DE LOS DEMÁS’, el profesor Bonaro Overstreet dice: ‘La persona a quien le sonreímos, nos devuelve la sonrisa. En un sentido, nos sonríe. En un sentido más profundo, su sonrisa revela el repentino bienestar que le permitimos experimentar. Sonríe porque nuestra sonrisa le ha dado la sensación de que es digna de una sonrisa. La hemos elegido, por decirlo así, de entre la multitud. La hemos diferenciado y le hemos dado un status individual’.

QUE SU PENSAMIENTO NO OCULTE SUS SENTIMIENTOS
‘MUCHAS VECES HE QUERIDO DEJAR DE HABLAR, Y DESCUBRIR QUÉ ERA LO QUE YO REALMENTE CREÍA’.
Walter Lippman

EL CONSEJO DE UN GIGANTE
Escribió Benjamin Franklin: "He desarrollado el hábito de expresarme en actitud de incredulidad modesta, no empleando nunca, si voy a aventurar algo que pueda suscitar controversia, las palabras 'ciertamente', 'indiscutiblemente' o cualesquiera otras de las que se usan para dar un aire de certidumbre a las opiniones; prefiero decir que yo entiendo o concibo tal cosa de esa manera, o que me parece, o que yo diría que, por tales y tales razones, o que imagino que es así, o que así es si no estoy equivocado. Creo que dicho hábito me ha sido muy ventajoso cuando he tenido la oportunidad de inculcar mi opinión y convencer a otros hombres en cuanto a las medidas que, de vez en cuando, me había comprometido a promover".

Abel Cortese

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