18/9/09

La analogía, la metáfora y la parábola

Inteligencia Cognitiva: Comunicación Oral y Escrita

"EL INGENIO ES LA SAL DE LA CONVERSACIÓN; NO EL ALIMENTO".

LA ANALOGÍA, LA METÁFORA Y LA PARÁBOLA
La analogía es la relación entre dos cosas... que consiste en la semejanza, no de las cosas por sí mismas, sino de dos o más atributos, circunstancias o efectos.

La analogía permite enfocar un tema desde distintos ángulos, presentándolos a través de comparaciones que facilitan la comprensión.

La metáfora es el recurso consistente en trasladar el sentido recto de las palabras a otro figurado, por medio de una comparación tácita.

En algunos casos la metáfora puede ser una analogía con vuelo poético.

"UNA BUENA METÁFORA”, ha dicho con acierto el filósofo Ludwig Wittgenstein, “REFRESCA EL ENTENDIMIENTO".

La parábola es una potente herramienta de comunicación y persuasión, que consiste en narrar un hecho imaginario, del que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante, o una enseñanza moral.

Esopo ha traspasado los siglos con sus fábulas, que ilustraban diversos aspectos de la vida. Y una de las figuras más importantes de la historia, Jesús, se hacía entender por los humildes e iletrados a través de las parábolas.

EL HUMOR
El humor "puede hacer flotar un discurso pesado y dar alas a un argumento macizo".

"Un público es una masa pesada. No es fácil moverla. Por eso es que los discursos no pueden comenzar a gran velocidad. Se necesitan una primera y una segunda marchas para crear impulso. Un comienzo gracioso, sin chocarrerías, conquista la confianza del público y lo vuelve amistoso".

Hay un principio, corrientemente aceptado, para determinar la velocidad del habla: cuanto más pesado es el material, más baja habrá de ser la velocidad.

Y un reductor ideal de velocidad es el humor, que además distiende, genera simpatía y aligera cualquier pasaje o tema complejo o abstracto.

LAS PAUSAS
"Considere el uso de la pausa como un arma de gran importancia en el arsenal que representa el dominio del ritmo. El espacio entre palabras, frases o pensamientos no se debe 'emborronar' con sonidos tan desagradables como "eee..."

Utilizar "eee..." o "mmm..." es humano; pero utilizar la pausa, desnuda de todo sonido, es divino.

El elemento más difícil, de mayor utilidad y menos apreciado en el arte de la oratoria, es el silencio. La pausa correctamente medida, demuestra confianza y reflexión. A la inversa: los presentadores de cualquier medio que se despachan con demasiada velocidad, llegarán los últimos.

Las pausas son un excelente recurso para enfatizar. Permiten también mantener y controlar la atención.

Abel Cortese

3 comentarios:

  1. este es el tipo de articulos que son bien necesarios,, son cortos, directo y sustanciosos

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