9/9/09

La disciplina es el hábito difícil que hace las cosas más fáciles



Muchas veces, si queremos que las cosas sean 'fáciles', tenemos que trabajar duro.

Orison Swett Marden escribió:

"Si queremos que una prueba escolar sea fácil, tenemos que estudiar mucho.

Si deseamos que nuestro juego de tenis sea más llevadero, tenemos que entrenarnos bastante.

Si anhelamos que nuestros matrimonios sean buenos, tenemos que ser diligentes en fortalecerlos.

Si queremos que la vida sea fácil, tenemos que darnos por completo a ella, sin importar cuán dolorosa sea.

No hay ganancia alguna sin dolor. No permita que nadie le diga otra cosa. Si alguien así lo hace, le estará mintiendo".


LOS TRES ELEMENTOS DEL HÁBITO
Para nuestros fines, definiremos el HÁBITO como una intersección de CONOCIMIENTO, CAPACIDAD y DESEO.

"El conocimiento -escribió Stephen Covey- es el paradigma teórico, el QUÉ HACER y el POR QUÉ, la capacidad es el CÓMO HACER. Y el deseo es la motivación, el QUERER HACER. Para convertir algo en un hábito de nuestra vida, necesitamos esos tres elementos.

Yo puedo ser inefectivo en mis interacciones con mis compañeros de trabajo, con mi cónyuge o mis hijos, porque constantemente les digo lo que pienso, pero nunca los escucho realmente. A menos que encuentre los principios correctos de la interacción humana, tal vez ni siquiera sepa que necesito escuchar.

Aunque sepa que para interactuar efectivamente con otros tengo que escucharlos, tal vez me falta capacidad para hacerlo. Podría no saber cómo se escucha real y profundamente a otro ser humano.

Pero saber que necesito escuchar y saber cómo escuchar no basta. A menos que quiera escuchar, a menos que tenga ese deseo, no se convertirá en un hábito de mi vida. Para crear un hábito hay que trabajar en esas tres dimensiones: conocimiento, capacidad y deseo”.

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