21/9/09

El diálogo: la gran herramienta del aprendizaje en grupo

Inteligencia Organizacional: Trabajo en Equipo

EL DIÁLOGO: LA GRAN HERRAMIENTA DEL APRENDIZAJE EN GRUPO
La palabra ‘diálogo’ viene del griego DIALOGOS. DIA significa ‘a través’, LOGOS significa ‘palabra’ o, más ampliamente, ‘sentido’.

El término DIÁLOGO difiere de DISCUSIÓN, que tiene las mismas raíces que ‘percusión’ y ‘concusión’ y literalmente consiste en un ‘peloteo’ de ideas en una competencia donde el ganador se queda con todo.

En un libro notable, "MÁS ALLÁ DE LA FÍSICA: ENCUENTROS Y CONVERSACIONES", el célebre físico Werner Heisenberg (quien formuló el famoso ‘principio de la indeterminación’) declara:

‘La ciencia está arraigada en conversaciones. La cooperación de diversas personas puede culminar en resultados científicos de suma importancia’.

Luego Heisenberg evoca una vida de conversaciones con Pauli, Einstein, Bohr y otras grandes figuras que derrumbaron y remodelaron la física tradicional en la primera mitad de este siglo.

Estas conversaciones - que, según Heisenberg, ‘tuvieron un efecto perdurable en mi pensamiento’- literalmente originaron muchas de las teorías que eventualmente darían fama a estos hombres. Las conversaciones de Heisenberg, evocadas con vividez y emoción, ejemplifican el arrollador potencial del aprendizaje cooperativo : colectivamente, podemos ser más agudos e inteligentes de lo que somos en forma individual.

El gran científico David Bohm sugiere que el significado original de diálogo era el ‘significado pasando o moviéndose a través... un flujo libre de significado entre las personas, como un arroyo que fluye entre dos orillas’.

En el diálogo, sostiene Bohm, un grupo tiene acceso a una mayor ‘reserva de significado común’, a la cual no se puede tener acceso individual. ‘El todo organiza las partes, en vez de tratar de amalgamar las partes en un todo.

‘El propósito del diálogo - sugiere sorprendentemente Bohm - consiste en revelar la incoherencia de nuestro pensamiento’. Hay tres tipos de incoherencia.

1) ‘El pensamiento niega que es participativo’. El pensamiento tiene gran tendencia a personalizarse (se convierte enseguida en ‘mi’ pensamiento), y con gran facilidad exclama : ‘tengo razón’, apropiándose de una verdad o de un argumento, antes de aceptar un diálogo enriquecedor.

2) El pensamiento deja de rastrear la realidad y ‘simplemente continúa, como un programa’. Nos damos cuenta de este proceso cuando se producen las llamadas ‘guerras de abstracción’, donde ya no se examinan los hechos, sino que se combate por opiniones, argumentos, etc.

3) El pensamiento establece su propia pauta de referencia para resolver problemas, problemas que él mismo contribuyó a crear.
Tomamos lo que ‘se presenta’ en nuestros pensamientos como literal, no como representación.

Abel Cortese

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