18/9/09

El valor de la iniciativa

‘LA INICIATIVA ENSEÑA A ACTUAR, Y NO A HABLAR’.
Séneca (s. I d.C.)

La iniciativa se define como la acción de adelantarse a los demás en la palabra o en la acción.

Un periodista le preguntó al multimillonario griego Aristóteles Onassis cuál era el secreto de su éxito.

‘¿Ve esa lámpara?’, le dijo abruptamente el interpelado.

‘Sí’, replicó el periodista.

‘Pues yo la vi primero’, fue la tajante y gráfica explicación del señor Onassis.

Muchos autores destacan que la iniciativa consiste en hacer lo que es necesario hacer sin que nos lo manden ni insinúen.

De aquí que para tener lo que se llaman felices iniciativas, sea necesario haber alcanzado un nivel bastante superior de perfeccionamiento individual, para discernir lo que en la particular labor de la profesión u oficio es susceptible de mejora, simplificando los métodos y acortando los procedimientos, de suerte que en menos tiempo y sin tanto trabajo, puedan obtenerse iguales o mayores resultados.

La iniciativa, acertada y conveniente, nos empuja un paso más hacia adelante y abre la puerta de la siguiente etapa de prosperidad.

Aparte de la honradez, no creo que haya nada tan favorable para el éxito como la vigorosa iniciativa, que denota voluntad enérgica, conocimiento pleno, determinación resuelta, esperanza firme, con todas aquellas prendas y circunstancias personales derivadas del perfeccionamiento individual.

La iniciativa también puede ser considerada como un pensamiento orientado hacia la acción.

Una persona es ACTIVA cuando posee una TENDENCIA ASIDUA A DESCUBRIR, A BUSCAR O A CREAR LAS OCASIONES DE OBRAR. Por lo tanto, una persona no es activa por moverse mucho o por reaccionar con vivacidad, como se cree vulgarmente, sino por el impulso interior que siente de emprender seriamente tareas útiles, de afrontar riesgos, de remontar obstáculos y de aportar iniciativa.

EL VALOR DE LA INICIATIVA
La iniciativa es la sal de las grandes empresas: ya sea que se trate de una aventura científica, artística, comercial, etc.

Desde el descubrimiento de América hasta la invención del microchip, desde la pintura de la cúpula de la Capilla Sixtina hasta el lanzamiento de la Coca-Cola o de McDonald’s, la iniciativa implica el impulso de adentrarse en un nuevo territorio, de explorar otras posibilidades, de hacer lo que todavía no se hizo, o de hacerlo mejor. En una palabra, es seguir la intuición de que se debe actuar sin tardanza.

El espíritu de iniciativa, en líneas generales, es ver la vida como ‘ALGO QUE ME TOCA HACER’, en lugar de verla, simplemente, como ‘ALGO QUE ME SUCEDE’.

Porque la decadencia, tanto a nivel individual como colectivo, EMPIEZA CUANDO NOS PREGUNTAMOS QUÉ VA A PASAR, EN VEZ DE QUÉ VAMOS A HACER.

La iniciativa también es la disposición a cambiar a tiempo. Es decir, comprender que es necesario "cambiar para que las cosas cambien".

La iniciativa es particularmente importante en nuestros días, donde tanto en el terreno del individuo como en el de las empresas, los especialistas reconocen que “YA NO SON SOLO LOS GRANDES LOS QUE SE COMEN A LOS PEQUEÑOS, SINO TAMBIÉN LOS RAPIDOS A LOS LENTOS”.

Abel Cortese

11 comentarios:

  1. me sirvio mucho para mi tarea, gracias, son geniales.
    :) :P ;)

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  2. Está demasiado bueno me sirvió montones para realizar mi trabajo y ensayo final

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  3. esta bien pero en concreto cual es tu punto de vista de la iniciativa?

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  4. no me sirvio nada!!!!!!!!!queria saber sobre enl valor GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!!!!!!!!

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  5. esta super mega bien me sirvio mucho, graciaas!!! por la ayuda

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  6. me sirvio muchiiiiiisiiiiisimo¡ graciiias
    muchasss gracias

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  7. ami me sirvió mucho para mi tarea graciassssssssssss

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