9/9/09

La autosugestión y la salud

Hipócrates, quien es considerado el padre de la medicina, intuía que la actitud interna de una persona enferma era determinante para la evolución de su dolencia. Por eso afirmó enfáticamente:

‘LA FUERZA CURATIVA NATURAL QUE HAY DENTRO DE CADA UNO DE NOSOTROS ES LA MÁS GRANDE QUE EXISTE PARA CURARSE’.

Muchos siglos después, el filósofo Baruch Spinoza volvió a recordar una verdad elemental:

"CUANDO ALGO SUCEDE EN LA MENTE, TAMBIÉN SUCEDE EN EL CUERPO".

Y éste es el vínculo entre la autosugestión y la salud.

El Dr. Gordon Taylor, en una obra muy importante, se pregunta: ‘¿Por qué la fe, una actitud mental, tiene efecto tan mágico sobre el cuerpo?’

Más allá del legítimo asombro por este fenómeno, todos sabemos que un estado de tristeza disminuye la mayoría de los procesos vitales. Y el estado de alegría, de entusiasmo, automáticamente estimula, multiplica el poder de nuestras fuerzas vitales.

También es una experiencia científica que pretender buena salud sin condiciones mentales saludables es muchas veces imposible.

Quizá por eso dijo el gran filósofo Séneca, hace dos mil años, que ‘el deseo de curarse es parte de la cura’.

Uno de los temas más delicados en torno a la autosugestión es el hecho de que ella puede actuar agravando un cuadro de enfermedad. ‘“Tengo cáncer, por lo tanto me estoy muriendo”. Este pensamiento’, dice el Dr. Deepak Chopra, ‘da como resultado una secuencia de cambios patológicos en el cuerpo del paciente, debido a la conexión psicofisiológica, y éste comienza a declinar rápidamente’.

El científico Lutero Burbank sintetizó hace unas décadas la cuestión, diciendo:

‘El procedimiento terapéutico de autosugestión está ya comprobado en multitud de casos de cuya autenticidad no cabe dudar. Seguramente ha de producir un profundo cambio en los métodos y sistemas clásicos de curación’.

Abel Cortese

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