21/9/09

La fe o creencia y la motivación

Inteligencia Emocional: Gestión de las Emociones

¡La capacidad de creer es la base para la motivación! En eso consiste el deslumbrante talento de toda la gente que triunfa. ¡La historia sólo se acuerda de aquellas personas que han desarrollado la capacidad de creer! Las creencias, no las recompensas, son el combustible que nos mueve a llevar a cabo lo que la mente concibe.

¿Acaso se enfrentó Cristóbal Colón al hambre, los desastres y los monstruos marinos con una tripulación de aguerridos marineros porque creía que iba a hacer un buen negocio?

¿Acaso el medio ciego Johannes Kepler trabajó toda su vida a la luz de una vela de grasa de ballena, trazando el mapa de los cielos, para tener una semana laboral más corta?

La chispa de la creencia tiene que ser avivada con el fuego de la determinación. La capacidad para creer es el secreto de la motivación. Creer es la raíz y la fibra del entusiasmo. Es el supremo hacedor del éxito, los cimientos de las metas de su vida.

LAS PREGUNTAS PUEDEN DISPARAR LA MOTIVACIÓN
Todo el pensamiento dirigido hacia un objetivo creador se origina a partir de una pregunta. Recibe el nombre de ‘motivador mental’.

Todos los grandes logros de la humanidad se iniciaron en la mente de una persona con una pregunta.

George Washington Carver, por ejemplo, fue un ingeniero agrónomo estadounidense que nació esclavo, y después de enormes esfuerzos y luchas personales para alcanzar su título, se preocupó por mejorar y diversificar los cultivos, y descubrió, cuando nadie lo creía posible, nuevos y múltiples usos para el maní. Porque dedicó toda su vida a responder a una única pregunta: “¿Qué es un maní?”

Esa sola pregunta motivó a su mente para beneficio de toda la humanidad.

Abel Cortese

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