9/9/09

La mecánica de la disciplina

Nadie ignora que un traje, después de haberse llevado algún tiempo, se adapta a la forma del cuerpo mejor que uno nuevo, por lo que parece haber habido un cambio en el tejido, cambio que es un nuevo hábito de cohesión. Una cerradura se abre mejor después de haberse usado algún tiempo, necesitándose en un principio mayor fuerza para vencer cierta rigidez del mecanismo. Triunfar sobre una resistencia es un fenómeno de hábito. Cuesta menos trabajo doblar un papel que ha sido ya doblado.

La disciplina es también sinónimo de trabajo regular.

Escribió Orison Swett Marden:

‘Para andar firme y derecho por vía angosta y peligrosa, se debe aprender primero a hacerlo sin moverse ni mirar a la derecha o izquierda, y sólo después de esto será fácil mantenerse descuidado. Quien cada día toma una nueva resolución se parece a quien, al llegar al borde de una zanja que ha de saltar, se para y retrocede unos pasos para tomar impulso. Sin un avance ininterrumpido no es posible que haya acumulación de fuerzas; para lograrlo, para ejercitarnos y habituarnos a ello, existe la bendita soberanía del trabajo regular’.

Abel Cortese

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